El silencio que siguió a las palabras de Nyssariel fue pesado, una carga compartida que todos llevamos en ese momento. Nos miramos, comprendiendo en lo más profundo de nuestros corazones lo que significaba: cinco meses. Solo cinco meses nos separaban del retorno del cometa y, con él, la inminente liberación de los Arennos y los Varnoks.
Keiden fue el primero en romper el silencio, su voz resonando con la determinación de un líder que sabía lo que estaba en juego.
—Si es así—dijo—, entonces debemos salir de aquí lo antes posible para avisarle al mundo. Todos tienen que prepararse para lo que se aproxima.
Asentí con vehemencia, sabiendo que cada segundo contaba.
—Y también debemos recordar algo más—agregué, la preocupación dibujándose en mi rostro—. Tenemos que liberar a mi abuela y a Nick del Laberinto de las Bestias. Es casi seguro que volvieron a entrar ahí.
El recuerdo de aquel lugar oscuro y peligroso me recorrió la mente como una sombra. No podía permitir que siguieran atrapados allí.
Antes de que alguien pudiera responder, Ithryss tomó un paso adelante, y sus escamas plateadas brillaron con la luz del atardecer que aún teñía el valle.
—Sí—dijo con una voz profunda y serena—. Debemos hacer todo eso.
Sus enormes ojos nos observaron con calma, llenos de una sabiduría que solo un dragón podría poseer.
—Pero aún no estamos listos para abandonar el Valle del Dragón.
Sara frunció el ceño, manifestando su inquietud.
—¿Por qué no están listos? —preguntó—. ¿Acaso hicimos algo mal?
Aelyndra fue quien respondió, inclinando ligeramente su enorme cabeza dorada.
—No hicieron nada mal—dijo con suavidad—. El problema no son ustedes. Sin un enlace, estamos atados al valle. Necesitamos unirnos a alguien… o a algo… que provenga del exterior para poder salir de aquí.
Maika dio un paso adelante, su mirada mostrando una mezcla de sorpresa y confusión.
—Pero eso no tiene sentido—respondió—. En el pasado, ustedes podían salir del valle sin necesidad de enlazarse con alguien de fuera.
Nocthyrax levantó la cabeza, su voz resonando como un eco antiguo que surgía de las entrañas de la tierra.
—Eso era antes—dijo—. El Valle del Dragón no es solo un lugar… es un ser vivo.
Las palabras cayeron sobre nosotros como una revelación. Permanecimos en silencio, tratando de procesar la información.
—Nació de nuestra magia—continuó—. El día en que la primera Flights de dragones se asentó en este lugar, el valle cobró vida junto con nosotros.
El viento recorrió las montañas como si confirmara sus palabras.
—Nuestra magia está unida a la tierra que pisan—explicó—. Si nosotros morimos… el Valle del Dragón muere con nosotros.
Klior cruzó los brazos, intentando asimilar lo que acababa de escuchar.
—Primero que nada…—dijo—. ¿Qué es exactamente una Flights?
Luego señaló el valle que se extendía a nuestro alrededor.
—Y segundo… ¿cómo es posible que el valle haya permanecido con vida durante todos estos años si no existían dragones?
Nocthyrax inclinó ligeramente la cabeza, como si le apenara la ignorancia de su interlocutor.
—Una Flights es una comunidad de dragones—respondió—. Un grupo unido por lazos de sangre, magia y territorio. En cuanto al valle… ha permanecido con vida gracias a los huevos de los que nacimos.
Sus palabras nos dejaron pensativos, resonando en nuestras mentes.
—Durante todo este tiempo—continuó—, el valle absorbía lentamente la magia de los seis huevos. Pero lo hacía con cuidado, asegurándose de dejar suficiente energía para que los dragones que crecían en su interior siguieran con vida.
Nyssariel dio un paso al frente, interrumpiendo la explicación con una firmeza que exigía atención.
—Otra vez se están desviando de lo importante—dijo, su mirada recorriendo a todos los presentes—. Debemos hacer nuestra unión física.
Maika asintió lentamente, comprendiendo la urgencia de la situación.
—Tienes razón—respondió, mirando a todos con determinación—. Debemos crear el enlace para que ustedes puedan salir del valle y así advertir al mundo de la llegada de los Varnoks y los Arennos.
Respiró hondo y, con un gesto decidido, añadió:
—Yo comenzaré para que todos vean cómo se hace.
Luego, levantó la mirada hacia uno de los dragones.
—Velkranor… parece que vamos a recordar viejos tiempos.
El dragón plateado y blanco la observó durante unos segundos, sus ojos brillando con una mezcla de respeto y nostalgia.
Pero finalmente negó lentamente.
—No lo creo, Maika—su voz fue tranquila, pero firme—. Esta vez no podré enlazarme contigo.
Todos la miramos sorprendidos, sin poder creer lo que estábamos escuchando.
Maika frunció el ceño, dispuesta a cuestionar.
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Editado: 19.03.2026