El aire desapareció de mis pulmones.
Levanté la vista. Él ya me estaba mirando. No con culpa. No con deseo solamente. Con algo mucho más peligroso: esa tristeza profunda que tienen los amores que no pudieron ser… pero tampoco murieron.
Su prometida reía. El restaurante seguía lleno. La vida continuaba.
Pero entre nosotros, algo acababa de resucitar.
No supe si aquello era un regalo… o una despedida.
Solo supe que, por primera vez en mucho tiempo, sentí que el universo no me estaba castigando.
Me estaba recordando que hay amores que no desaparecen.
Solo cambian de forma… y esperan.
Despues de ese encuentro no pude ser la misma.
Mi vida giraba solo en mi trabajo, en mis metas, en mi rutina… excepto por esos momentos inesperados donde su imagen se colaba sin permiso: su mirada, su voz, sus besos… eran solo destellos, flashbacks que aparecían como si mi memoria tuviera voluntad propia.
Pero yo seguía.
Seguía firme, enfocada, sin problemas. O al menos eso creía.
Hasta que una madrugada, de esas que pesan, 2:57 a.m., recibí un mensaje.
Un número desconocido.
Y antes de que pudiera abrirlo, lo eliminaron.
No supe quién era. No quise darle importancia.
La vida siguió… o eso intenté.
La noche siguiente, otro mensaje.
Corto.
Frío.
Extraño.
Y luego, en otra madrugada, cuando el silencio duele más que el ruido, apareció él.
Solo un:
“Hola, Joss.”
Me quedé helada.
Fría.
Como si el tiempo se hubiese detenido dentro de mi pecho.
No sabía qué responder.
Mi mente gritaba, mi corazón temblaba.
Lo único que logré escribir fue:
—¿Por qué a esta hora? ¿Por qué de madrugada?
Él respondió rápido, como si hubiese estado esperando mi reacción:
—No sé… —solo dijo—. No sé por qué seguí. No sé por qué escribí. Solo… pensé en ti.
Y ahí, justo ahí, sentí cómo todo aquello que creí superado empezaba a despertar otra vez
#3403 en Novela romántica
#1066 en Otros
drama amor suspenso mentiras secretos, romance +18, romance +18 y secreto
Editado: 08.03.2026