Prólogo
Antes de que existiera su nombre entre sus páginas, antes de que dos desconocidos pudieran llamarse hogar, había una historia que todavía no sabía que estaba a punto de comenzar.
No hubo señales.
Ni advertencias.
Solo dos caminos avanzando sin saber que, en algún punto, iban a encontrarse. Y quizá eso sea lo más hermoso y lo más cruel del amor: que nunca nos avisa cuando estamos a punto de conocer a alguien que un día vamos a extrañar.