No todos los días son buenos.
Hay días en los que el cansancio pesa más que la motivación.
Y ese día fue uno de ellos.
Tenía tareas pendientes.
Trabajos por entregar.
Exámenes acercándose.
Y la sensación de que no estaba avanzando lo suficiente.
Por más que me esforzaba, sentía que siempre faltaba algo.
Mientras observaba mis apuntes, me pregunté:
"¿Y si no soy tan buena para esto?"
Era una pregunta que me daba miedo hacer.
Porque cuando amas algo, también temes fracasar en ello.
Pero después recordé algo.
Recordé a la persona que era antes de comenzar esta carrera.
La que soñaba con estudiar turismo.
La que imaginaba recorrer el mundo.
La que deseaba tener una oportunidad.
Y entendí que aquella versión de mí estaría orgullosa de lo lejos que había llegado.
Quizás todavía no era la profesional que soñaba ser.
Pero estaba construyéndome para llegar a serlo.
Paso a paso.
Clase tras clase.
Sueño tras sueño.
Aquella noche cerré mis cuadernos y sonreí.
No porque todo estuviera resuelto.
Sino porque comprendí algo importante:
No necesito tener todas las respuestas hoy. Solo necesito seguir avanzando.
Y con ese pensamiento me dormí.
Lista para enfrentar un nuevo día.
Lista para continuar el viaje. ✈️💛📖