A lo largo de estos años, la diáspora, el éxodo, la migración —o como queramos llamarlo— se ha convertido en un tema tan constante como inevitable para todos los venezolanos.
Claro está, se trata de una problemática que se arrastra desde épocas atrás. No solo la vemos en medios, periódicos u otros canales de comunicación, sino también en lo cotidiano. Es una conversación que se cuela entre llamadas, mensajes, recuerdos y silencios. Desde que nos acostamos hasta que nos levantamos, allí está.
¿El por qué? Ya se sabe. Porque es una herida que no termina de sanar.
Y es que, aunque estemos a pocas horas o al otro lado del mundo de nuestro país, seguimos sintiendo ese hilo invisible que nos ata a lo que fuimos, a esos recuerdos que todavía yacen en nuestra memoria y a esa nostalgia que nos embarga.
Esperamos que este libro no solo sea de tu agrado, sino también un abrazo a tu historia. Que, así como tomarse una malta bien fría o comerse una empanadita con guasacaca en cualquier rincón del mundo logra tocarnos el alma, estas páginas también lo hagan.
Que cada palabra sea un puente hacia lo que dejamos, hacia lo que aún somos...
Una voz que conecta con ese lugar que muchos callan:
donde migró el alma... y Venezuela nos la llevamos en la maleta.