Una pepa de sol con la ventana abierta
Sudá', qué calor soñando despierta
Senda rumba menor, cada anoche Mufasa
Me como una arepa extrañando mi casa
Dentro de todo ese sentimiento de desarraigo, se esconde esa otra vida que se niega a morir, sí, ese pasado que no está en el olvido. El recuerdo de esa última arepa que nos comimos en casa y que por fuera de ella no sabe igual. El café también perdió su sabor, y esa alegría que nos caracteriza, en ocasiones se vuelve nuestro salvavidas. Y es ahí, donde reside esa "Memoria ineludible" , aferrada a lo que aún vive dentro de mí.
Y antes de finalizar este capítulo, me quiero quedar con la imagen de lo que pudo ser y no fue. Porque quizás en otra vida...
No estaríamos regados por el mundo
No harían falta platos en la mesa
Mi café por la llamada tendría el sabor exacto, recién colado por mi mamá
Los abrazos no faltarán
Las lágrimas siempre serían de alegría
Y la memoria no dolería tanto, porque sencillamente no sería una memoria , sino el presente.
Y si tan sólo pudieras reescribir una página de esa vida, ¿qué otro anhelo aparte del regreso le habrías robado a esa vida que nunca sucedió?