"Continúan pasando los días, meses, años, y la espera se hace interminable. La habitación sigue intacta, la casa vacía; el lugar de donde venimos ha cambiado. Muchos han decidido marcharse, otros siguen en el mismo sitio... Y, ¿cómo olvidar a aquellos que no volveremos a ver cuando regresemos?"
Y con esa interrogante vuelve el nudo a la garganta. Aquellos con los que prometimos que no sería un "adiós", sino un "hasta luego.
"Este testimonio corresponde a Génesis R. Una venezolana que migró a Chile y compartió su historia sobre la muerte de su madre.
"A mi mamá le detectaron un cáncer en el estómago aquí en Venezuela. Yo ya estaba en Santiago, tenía más de dos años allá. En ese momento la prioridad era la medicina, no el pasaje, y yo tenía que seguir trabajando para enviársela.
Ella empeoró muy rápido. La última vez que hablamos por videollamada, ella me pidió que le prometiera que iba a estar bien, que no me iba a regresar hasta que Venezuela estuviera 'arreglada'. Me lo pidió llorando.
Murió tres semanas después. Mi tía fue quien me llamó en la madrugada. Yo estaba sola en mi departamento. No tenía ni para el pasaje de avión ni la documentación a tiempo para volver. Lo que hice fue vestirme de negro, encender una vela en el piso de mi sala y poner el teléfono en altavoz.
Mi tía me 'conectó' al funeral. Escuché el murmullo de la gente, el sonido, el ruido de la tierra cayendo sobre la caja. Yo la escuchaba desde Chile, a más de 6.000 kilómetros. Lloraba con el auricular pegado al oído, en silencio, para que mis roommates no se dieran cuenta.
No es solo que no pude despedirme; es que no tengo una tumba que visitar. Mi tumba está en mi celular, en una llamada de audio que guardé, que solo tiene llanto y el sonido de la tierra. Es un duelo en diferido, en el que la peor parte es esa rabia que te da no poder abrazar a nadie de tu familia. No estuve para cuidarla, ni estuve para enterrarla. Y esa culpa me persigue todos los días".
Como este doloroso relato, existen muchos otros que se han convertido en una cicatriz personal, pero al mismo tiempo de manera colectiva.