Irónicamente, podría decir que este no es el final, realmente desde esa fecha que nos marcó y que será historia para las próximas generaciones; termina siendo el inicio del renacimiento de nuestro país.
Pero sí, hemos llegado al final de esta corta narrativa, donde quise plasmar nuestras heridas, que quizás pronto se convertirán en cicatrices, siendo el recordatorio de un mal rato. Que se llevo muchas cosas a su paso.
Y aunque nada volverá hacer igual... Mientras me hago un mar de lágrimas al terminar estas líneas , comprendo que a veces, los finales más hermosos son los que se sienten un poco incompletos, porque la vida real también lo es.
Sabemos todo lo que se avecina, que se ganó una batalla , pero no del todo la guerra. También, que no toca aprender a vivir con la ausencia de aquellos que entregaron su vida a cambio de un cambio.
Nadie pudo describirlo mejor que NEHOMAR LANDER:
"La lucha de pocos, vale por el futuro de muchos "
Que sus nombres jamás se nos olviden.