Donde el destino nos encontro

Capitulo 3

Escuché dos golpes en la puerta

-Adelante

Levanté la vista del computador y Paola, mi asistente, se asomo y dejó una caja con comida sobre mi escritorio

—Pedí tu almuerzo ya que sabía que no ibas a salir

—Te has ganado el cielo, tenía mucha hambre pero me entretuve con unas cosas

—Lo sé

—Esto huele delicioso, tengo algo importante para la tarde - pregunté mientras abría mi almuerzo

—Sí, tienes una entrevista en cuarenta minutos.

Negué incluso antes de que terminara de hablar.

—Cancélala.

Paola ni siquiera intentó convencerme de inmediato. Ya me conocía.

—Es una revista importante.

—¿Van a hablar de Maison Solène?

Hizo una pequeña mueca.

—Van a hablar de ti.

—Entonces cancélala, no tengo tiempo para responder cuál es mi diseñador favorito, cuál es mi rutina de cuidado de la piel o qué desayuno antes de un desfile.

Paola soltó una risa.

—Sabía exactamente qué ibas a responder eso.

—Por eso eres mi asistente.

—No, soy tu asistente porque alguien tiene que recordarte que el mundo no se acaba si comes.

—Todavía no estoy convencida.

—Lo sé.

Salió de la oficina antes de que pudiera responderle, pase el resto de la tarde revisando contratos y documentos.

Mi celular vibró sobre el escritorio justo cuando iba saliendo

Louis.

Contesté inmediatamente.

—¿Ya me estas extrañando?

—No, pero tu abuelo decidió poner un documental de relojes otra vez.

No pude evitar reír.

—¿Otra vez?

—Lleva cuarenta minutos explicándole a Theo cómo funcionaban los relojes de bolsillo.

—¿Y Theo?

—Convencido de que su abuelo los inventó.

Apoyé la espalda contra la silla.

—No le dañes la ilusión.

Escuché que alguien decía algo al fondo, Louis respondió un segundo en francés y volvió conmigo.

—Tu abuela dice que hace una semana no llamas.

—Eso es mentira.

—Hace seis días.

—Vale, dile que lo siento, he estado ocupada

—¿Cómo vas?

Miré el desastre que tenía sobre el escritorio, contratos abiertos, muestras de tela, tres agendas distintas y una taza de café completamente olvidada.

—Bien.

Mi tío guardó silencio un instante

—Eso significa que estás estresada.

—No.

—Sí.

—Solo un poquito.

—Ajá.

—¿Y la reunión con el proveedor?

Tomé un sorbo del café ya frío.

—Bien, todavía no sabemos si van a trabajar con nosotros.

—Estoy seguro que aceptaran y mientras esperas deberías dormir más de 6 horas

Rodé los ojos.

—No exageres.

—No estoy exagerando, te conozco lo suficiente para saber que ha sido así

Suspiré, sabía que tenía razón.

—Prometo llamarlos con más frecuencia, ahora vete a dormir que en París ya es tarde

—Bonita noche princesse

Colgué sonriendo.

Al otro día mientras me encontraba en la oficina desayunando, Paola entró con el iPad en la mano.

—Acaba de salir hace una hora.

Bajé la mirada, era una nota de una revista digital de moda.

El titular ocupaba media pantalla.

"¿Puede la modelo Catalina Bonfourt conquistar también el mundo empresarial?"

Solté un suspiro.

—Ni siquiera escribieron bien mi apellido

Seguí leyendo.

Después de conquistar las pasarelas internacionales, Catalina Bonfourt apuesta por un nuevo reto con Maison Solène. Sin embargo, expertos del sector aseguran que el verdadero desafío será demostrar que una carrera frente a las cámaras es suficiente para dirigir una empresa de lujo.

Seguí bajando.

La industria ha visto numerosos intentos de celebridades por convertirse en empresarias. Pocas lo consiguen.

Cerré el iPad y lo devolví hacia Paola

—¿Quieres que respondamos algo?

Negué inmediatamente.

—No.

—¿Ni un comunicado?

—Mucho menos.

Guardé silencio un instante.

Después sonreí.

—La mejor respuesta es sacar una colección espectacular.

Ella terminó sonriendo también.

Se giró para salir, pero volvió a asomar la cabeza.

—Aun así, yo sí creo que les vas a cerrar la boca.

Sonreí.

—Esa es la idea.

La puerta volvió a cerrarse justo cuando mi computador emitió un sonido.

Nuevo correo.

Automáticamente miré la esquina de la pantalla.

De: Alejandro Cooper.

Respiré hondo y abrí el mensaje.

Asunto: Información adicional – Maison Solène

Buenas tardes Miss Beaufort

Espero que te encuentres muy bien.

Actualmente nos encontramos revisando la documentación de los posibles clientes para el próximo periodo comercial. Con el fin de continuar con el proceso de evaluación, agradeceríamos si pudieras enviarnos la proyección de producción para los próximos doce meses, así como el cronograma estimado de lanzamiento de las dos primeras colecciones.

Quedo atento.

Saludos cordiales,

Alejandro Cooper
Gerente Financiero

Lo leí dos veces.

Después una tercera.

No porque fuera un correo complicado.

Sino porque, por un instante, dejé de ver el contenido y solo me quedé mirando el nombre al final de la firma.

Era extraño, ahora intercambiamos correos como dos desconocidos, la vida tenía un sentido del humor bastante particular.

Abrí un nuevo mensaje.

Escribí casi por reflejo.

Hola, Alejandro.

Me quedé mirando la pantalla.

Cinco segundos.

Diez.

Suspiré.

Seleccioné la frase y la elimine

Volví a empezar.

Estimado señor Cooper:

Fruncí el ceño.

—Qué formal...

Borré otra vez.

Ni una cosa ni la otra.

No era "Alejandro" , pero tampoco "señor Cooper".



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En el texto hay: reencuentro, amor, romancejuvenil

Editado: 17.07.2026

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