Donde El FrÍo Encuentra Su Calma

⚓ CAPÍTULO 21: El Peso del Pasado

⚓ CAPÍTULO 21: El Peso del Pasado

Alexander Ferguson no se echó hacia atrás ante el desafío de Elizabeth. Al contrario, la distancia entre ambos pareció acortarse. El capitán se giró por completo hacia ella, posando su gran y musculoso brazo por el borde del asiento donde ella se encontraba, acorralándola sutilmente con su imponente presencia física. El aroma a tabaco y su perfume amaderado envolvieron a Elizabeth, mientras esos ojos verdes la perforaban en la penumbra del bar.

—Porque un hombre que traiciona es un desgraciado —sentenció Alexander con su voz grave, modulando cada palabra con una seriedad absoluta—. Y más siendo un amor de juventud. Eso es algo que una mujer nunca olvida. Por eso estará castigado, para que nunca olvide mi castigo... así como usted nunca olvidará esa traición.

Las palabras del capitán cayeron como piedras sobre la mesa, dejando a los demás muchachos en un silencio incómodo. Gerardo bajó la mirada, visiblemente avergonzado por el recordatorio de su error del pasado frente a su superior.

Sin embargo, Elizabeth no se dejó intimidar por la cercanía ni por la intensidad del capitán. Sintió que la armadura ejecutiva y el orgullo que había construido a base de golpes se activaban de inmediato. No iba a permitir que un extraño entrara en su mente a remover heridas viejas, y mucho menos para usarlas como un ejercicio de poder militar.




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