Donde El FrÍo Encuentra Su Calma

?️ CAPÍTULO 41: Risas en la Mesa Siete

🍽️ CAPÍTULO 41: Risas en la Mesa Siete

La cena transcurrió entre risas ligeras y anécdotas cotidianas. Elizabeth y Alexander se dedicaron a explorar temas triviales, una estrategia perfecta para relajar el ambiente y disipar cualquier rastro del tenso cruce de la noche anterior. En medio de la conversación, Elizabeth descubrió con sorpresa que el capitán no era el hombre rígido y frío que aparentaba en el bar o frente a sus subalternos. Detrás de su imponente presencia militar se escondía un sentido del humor sutil y una calidez que la hizo bajar la guardia por completo.

Elizabeth se reía como si no hubiera un mañana, dejando que su carisma natural y su alegría iluminaran la mesa. Él la observaba fascinado, disfrutando genuinamente de su energía sin intenciones ocultas. Ninguno de los dos tocó ningún tema intenso ni removió heridas del pasado; ambos sabían de forma implícita que aún no era el momento adecuado para eso. Simplemente se concentraron en disfrutar de la compañía del otro, permitiendo que la complicidad fluyera de manera natural.

Al terminar de cenar, Alexander pagó la cuenta y, mirándola con suavidad, le hizo una propuesta para estirar la velada.

—¿Te gustaría ir a caminar un rato por la playa? El aire de la noche está muy agradable.

—Me encantaría —respondió Elizabeth con una sonrisa.

Dejaron atrás el restaurante y caminaron descalzos sobre la arena, sintiendo la brisa fresca del océano. Mientras avanzaban por la orilla, la formalidad de sus edades pareció desvanecerse; conversaban y se hacían bromas con una ligereza tan pura que parecían dos niños riendo y jugando bajo las estrellas, libres de cualquier carga emocional.




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