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? CAPÍTULO 45: Sanar en un Abrazo

🌊 CAPÍTULO 45: Sanar en un Abrazo

—Sé que tu mamá saldrá adelante, Alex... —le susurró Elizabeth en la penumbra de la banca, mirándolo con una empatía profunda—. Pero hay que darle su tiempo. Las heridas del alma tardan en cerrar.

En ese instante, la brisa marina sopló con más fuerza, provocando que Elizabeth sintiera un escalofrío que le recorrió el cuerpo. Alexander, atento a cada uno de sus movimientos, estiró su gran brazo y la rodeó con ternura, atrayéndola hacia su pecho firme. Elizabeth no se negó en absoluto; al contrario, respondió al gesto de inmediato. Se giró hacia él, lo abrazó con fuerza y deslizó sus manos por debajo de la chaqueta del capitán, buscando su calor y transmitiéndole un mudo consuelo.

—Lo siento mucho... —le susurró ella al oído, sintiendo el dolor de la infancia de ese hombre como si fuera propio.

—No te preocupes —le respondió Alex con su voz ronca, depositando un beso suave y protector en su frente.

Así se mantuvieron durante un buen rato frente al océano, hablando de sus respectivas heridas sin soltarse, dándose el apoyo mutuo que ambos habían estado necesitando en silencio durante años. Al terminar la noche, Alexander la fue a dejar en su casa. Se despidieron con un tierno beso en la frente y el firme compromiso de volver a verse.

Durante las semanas siguientes, las salidas a solas se volvieron constantes. Alejados del ruido del bar y de las sombras de los Marines, comenzaron a salir en citas formales, conociéndose de verdad, compartiendo almuerzos, caminatas y risas que fueron tejiendo un lazo cada vez más estrecho y profundo.




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