🏢 CAPÍTULO 51: Palabras en la Penumbra
Elizabeth guardó la carta de Alexander en el cajón de su mesa de noche, como si fuera el tesoro más valioso del mundo. Con el corazón latiéndole a un ritmo acelerado y una sonrisa que no podía borrar de su rostro pecoso, se encerró en su habitación, buscando la intimidad necesaria para responderle. Se sentó frente a su escritorio, tomó una hoja de papel limpio, un bolígrafo y respiró hondo. El aroma de Alexander seguía flotando en sus pensamientos.
Apoyó la mano sobre el papel y, dejando que sus sentimientos fluyeran libres de las barreras que antes la aprisionaban, comenzó a escribir con su letra clara y ejecutiva:
QUERIDO ALEX:
Nosotras por acá estamos bien, aunque debo confesarte que el cambio tras su partida fue muy drástico para todas. Con las chicas del grupo nos seguimos juntando religiosamente todos los viernes en el bar de siempre, con el único fin de saber si alguna tiene novedades de ustedes en el frente. Todo se siente sumamente vacío sin sus presencias por estos lados; el tiempo pasa desesperadamente lento por acá.
Solo esperamos con el corazón en la mano que la misión termine pronto y lleguen sanos a casa. Los extrañamos mucho. Te extraño mucho, Alex.
Este viernes, justo después de salir de mi trabajo, iré personalmente a entregarle la carta a tu madre. Quiero darte las gracias de verdad por confiar en mí para una tarea tan importante y por hacerme parte de lo tuyo.
Ahora me despido. Cuídate mucho allá afuera, por favor, y recuerda siempre que hay alguien aquí que espera con ansias tu regreso.
Besos,
ELI.