Donde El FrÍo Encuentra Su Calma

? CAPÍTULO 57: El Olor del Hogar

🏢 CAPÍTULO 57: El Olor del Hogar

El martes por la tarde, el invierno de la ciudad se hizo sentir con una crudeza implacable. Elizabeth caminaba a pasos apresurados de regreso al departamento tras su jornada en la oficina, temblando bajo su abrigo y sintiéndose completamente muerta de frío. Al sacar las llaves y abrir la puerta del departamento, se detuvo en seco en el umbral, desarmada por un golpe de sensaciones que jamás había experimentado en ese lugar.

El ambiente no estaba gélido ni silencioso. En su lugar, un olor completamente nuevo, delicioso y reconfortante a comida casera inundó sus sentidos, acompañado de una oleada de calor que le devolvió el alma al cuerpo. Era el verdadero olor a hogar.

Al asomarse a la cocina, Elizabeth no pudo evitar que una sonrisa enorme se dibujara en su rostro pecoso. Allí estaban la señora Olga y Matías, moviéndose entre ollas, cocinando juntos y riéndose a carcajadas con una complicidad hermosa. La mesa ya estaba impecablemente puesta, esperándola con un estofado calientito que habían preparado minuciosamente para pasar el frío, escoltado por un delicioso kuchen de frutilla recién horneado para acompañar el café más tarde.

—¡Llegaste, Eli! —exclamó Matías, dejando una cuchara de madera de lado—. Fui a buscar a la señora Olga súper temprano, como lo prometí. Fuimos juntos al mercado a comprar todos los ingredientes para el estofado y no te imaginas lo increíble que lo pasamos cocinando y echando la talla toda la tarde.

Elizabeth miró a la madre de Alexander, cuyos intensos ojos verdes brillaban con una alegría y una vitalidad que le cambiaban las facciones por completo. El encierro de sus cuatro paredes estaba quedando en el olvido gracias a la alegría incondicional de los muchachos.




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