🌻 CAPÍTULO 62: El Nudo de la Angustia
Incapaces de seguir soportando la asfixia de la espera dentro del departamento, Elizabeth y Matías se pusieron los abrigos a toda prisa y salieron a la calle. Caminaron a pasos agigantados, casi corriendo, devorando la distancia que los separaba de la casa de Mamá Olga. El aire invernal les golpeaba el rostro pecoso, pero Elizabeth solo podía pensar en los intensos ojos verdes del capitán.
Al llegar, Elizabeth tocó el timbre con desesperación. En cuanto Mamá Olga abrió la puerta, se dio cuenta de inmediato por el rostro pálido y desencajado de la joven de que la situación era crítica. Elizabeth entró a la sala con un nudo en la garganta y, mirando a la copia exacta de Alexander, soltó la pregunta que le estaba destrozando el pecho.
—Mamá Olga... ¿ha llegado algo por acá? —preguntó Elizabeth con la voz quebrada, conteniendo las lágrimas—. A nuestro departamento no ha llegado la carta de Alex en dos semanas. Pensamos que... tal vez a usted le había llegado alguna notificación oficial, o alguna carta por separado... ¿Sabe algo de él?
Mamá Olga se quedó helada en mitad de la sala. Miró a Elizabeth, luego a Matías, y el silencio que se instaló entre las tres almas fue más pesado que el mismo invierno. El miedo compartido acababa de entrar al santuario familiar, y la incertidumbre del frente militar amenazaba con cambiar sus vidas para siempre.