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?️ CAPÍTULO 73: El Complemento del Capitán

🎖️ CAPÍTULO 73: El Complemento del Capitán

El lunes por la mañana, Alexander se presentó en la base militar con la rigidez y la disciplina que exigía su rango. Entregó los informes correspondientes con relación a la peligrosa misión de la que acababa de regresar y, sin perder un solo segundo, ingresó el trámite más importante de su vida: la solicitud de autorización oficial para contraer matrimonio con Elizabeth. Una vez que terminó con toda la documentación, se dirigió a la casa de su madre para comer juntos. Como Elizabeth y Matías estaban en sus respectivos trabajos, la tarde les regaló el espacio perfecto para una conversación profunda y sincera entre madre e hijo.

Mientras compartían el almuerzo, Alexander le comentó con los ojos verdes brillantes lo feliz que se sentía al verla fuera de sus cuatro paredes, dueña absoluta de sus acciones.

—Los muchachos me contagiaron su alegría y su fuerza, hijo —le confesó Mamá Olga con una sonrisa genuina—. Al enterarme de sus historias y de todo lo que habían pasado, comprendí que yo no podía seguir quedándome encerrada por miedo. Así que de a poco lo logré, y me siento inmensamente feliz por eso. Pero también estoy feliz por ti, Alex. Encontraste a una buena mujer. Ella te quiere de verdad... pero hay muchas cicatrices que tienes que cuidar. No la lastimes, hijo. No la lastimes como me lastimaron a mí en el pasado. Ella te esperó cada día con el corazón en la mano; recibía tus cartas con un cuidado y un cariño inmenso. Como madre y como mujer te lo digo: si no estás completamente seguro de lo que sientes, déjala ahora que aún estás a tiempo.

Alexander soltó una risa baja y pausada, negando con la cabeza mientras tomaba la mano de su madre sobre la mesa con un respeto monumental.

—No, mamá —respondió el capitán con una seguridad inquebrantable—. Yo la quiero de verdad. Ella fue la primera mujer en no tenerme miedo, en no mirarme con interés por mis galones o mi dinero. Ella ni siquiera se percató de mi posición, ni de mi grado, ni de nada; me selló la boca con un beso en la primera oportunidad que tuvo, mamá. Elizabeth es mi complemento. Sé perfectamente que la vida a mi lado no será color de rosa debido a mis misiones militares, sé que sufriremos por la distancia, pero también sé que ya no estará sola en el mundo; ustedes estarán con ella. Ella es todo lo que yo estaba buscando en una compañera. Aunque tiene un genio terrible la pecosa... pero es exactamente la mujer que quiero a mi lado.

Mamá Olga lo miró con los ojos inundados de amor y un profundo respeto. Eso era exactamente lo que ella siempre había rezado para que su hijo encontrara: una compañera de vida real con quien caminar a la par, no un trofeo superficial para lucir en los eventos ni una empleada para atender la casa. Una compañera de verdad, y finalmente la había encontrado.




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