¿dónde está tu corazón? #2

Capitulo 3: ¿Muñecas es igual a familia?

IRINA GIBSON.

— ¿Acá vivís? — Travis frena frente a mi casa.

La mansión Gibson. Donde mis papás me esperan con cara de "estamos hartos de ir a buscarte a la comisaría". El buzón de voz ya me lo dijo todo.

— No. Hoy no duermo ahí. Llevame a lo de Mía.

— ¿Mía Mason?

— Sí, capitán. ¿Conocés a todas mis amigas o te hago una lista?

— Me sé los nombres — dice, y me mira—. Vanessa Ford, Brenda Crawford, Olivia Reynolds, Erin, Yasmin Duncan, Mía Mason, Laila Kennedy, Kala Stone y Pía Fox. Las Muñecas de Porcelana. Todo el colegio las conoce.

— Pero nadie se les acerca — digo—. Porque dan miedo cuando están juntas.

Llegamos a lo de Mía. La puerta está abierta. Siempre está abierta para mí.

Entro sin tocar. Travis duda en la puerta.

Adentro están TODAS. Tiradas en el piso del living de Mía, en pijama, con 4 potes de helado gigantes y una peli de fondo que nadie está viendo.

— ¡Llegó! — grita Brenda Crawford. Brenda es la alarma humana del grupo. Si pasa algo, Brenda ya lo contó.

Me tiran al piso. Me abrazan.

Mía Mason me trae una manta. Laila Kennedy y Kala Stone me hacen lugar en el medio. Erin y Yasmin Duncan, que siempre van en pack, me pasan el helado de chocolate.

Pía Fox ya está grabando con el celular. Es la archivista oficial.

Olivia Reynolds, la nerd, con los lentes puestos y un cuaderno, me dice:

— Irina, según el código penal, prender fuego un auto con gente cerca son 3 a 10 años. Sin gente cerca es menos. ¿Había gente cerca?

— No, Olivia. Era un estacionamiento vacío. Lo verifiqué. No soy tan tarada.

— Bien — anota—. Entonces solo es daño, no intento de homicidio. Vas bien.

Y al final, en el sillón, con los brazos cruzados, está Vanessa Ford. Mi mejor amiga desde jardín. La más perfecta de todas. Y sí, la ex de Travis.

Me mira. Mira a Travis en la puerta. Me mira a mí de nuevo.

— ¿Me explican por qué mi ex novio te sacó de la cárcel? — dice Vanessa, sin enojarse. Más curiosa que enojada.

— Porque mis papás no atendieron — digo—. Y él justo estaba ahí. Estacionando mal en una rampa de discapacitados.

Todas miran a Travis. Travis se pone rojo.

— Era una emergencia — dice.

— ¿Qué emergencia? — pregunta Brenda.

— Ella estaba presa.

Las Muñecas se miran. Y se empiezan a reír. Todas. Hasta Vanessa.

— Tiene sentido — dice Vanessa—. Solo vos harías que Travis Sullivan rompa una regla.

Travis por fin entra. Se sienta en el piso con nosotras. El capitán del equipo de fútbol, en pijama ajeno, comiendo helado con las 10 Muñecas de Porcelana.

— ¿Y por qué le dijiste lo del corazón? — le pregunta Yasmin a Travis. Yasmin no tiene filtro.

Travis me mira. Yo me hundo en la manta.

— Porque todos dicen que no tiene — dice—. Y yo creo que sí tiene. Solo que lo esconde.

Silencio. Nueve pares de ojos me miran.

— ¿Es verdad? — me susurra Mía al oído—. ¿Te dijo eso?

— Sí — digo bajito—. En la celda.

— Ay Dios — dice Erin—. Eso es de película.

— Es de Wattpad — corrige Pía Fox, sin dejar de grabar.

Olivia cierra su cuaderno.

— Bueno, si vas a ser el buscador oficial del corazón de Irina, vas a tener que pasar por nosotras primero — dice Olivia, modo nerd-seria.

— Ya pasó — dice Kala Stone, que casi nunca habla—. Pagó su fianza. Eso vale.

Laila asiente. Vanessa también.

— Bienvenido a las Muñecas, Sullivan — dice Vanessa, y le pasa un pote de helado—. Pero si la lastimás, te prendemos fuego el auto a vos. Y no va a ser Irina, vamos a ser las nueve.

Travis traga saliva.

— Entendido.

Me acuesto en el piso. Con mi cabeza en las piernas de Mía y los pies en las piernas de Brenda. Mis amigas. Mis muñecas de porcelana reales. No frágiles. Fuertes.

Y Travis al lado mío, comiendo helado derretido.

Por primera vez en el día, no me siento vacía.




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