¿dónde está tu corazón? #2

Capitulo 4: ¿Colegio igual a juicio?

IRINA GIBSON.

Lunes. 7 AM. Entrar al colegio después de estar presa debería ser ilegal.

Llego con las 9. Formación Muñecas de Porcelana. Nadie se mete con 10 pibas que caminan juntas como si fueran dueñas del lugar.

Brenda Crawford ya le contó a TODO el colegio que estuve presa y que Travis me sacó. Gracias, Brenda.

En la puerta nos están esperando. Todos miran.

Y Travis también está ahí, con sus amigos del equipo. Cuando me ve, se separa y viene.

— Hola — dice.

— Hola — decimos las 10 al unísono. Da miedo, lo sé.

Vanessa Ford da un paso adelante. La ex y la actual... bueno, la posible actual.

— Travis, gracias de nuevo por lo del viernes — dice Vanessa. Sin drama. Vanessa es demasiado buena para dramas.

— De nada — dice él, pero me mira a mí.

— Che, Sullivan — dice Pía Fox, bajando el celular—. ¿Ahora sos parte de las Muñecas o qué? Porque si vas a estar con Irina, tenés que estar con todas.

— ¿Estar con Irina? — se atraganta Travis.

— ¡PÍA! — gritamos las otras 8.

Olivia Reynolds se ajusta los lentes, modo nerd activado.

— Según mis cálculos, si pasaron 48 horas desde que le pagaste la fianza y no te arrepentiste, hay un 78% de probabilidades de que te guste.

— ¡OLIVIA! — ahora gritamos las 9.

Erin y Yasmin se ríen. Mía Mason me pasa un café como siempre. Laila Kennedy y Kala Stone solo observan, pero Kala me guiña un ojo.

Suena la campana. Tenemos que entrar.

Travis camina al lado mío.

— ¿Estás bien? — me pregunta bajito.

— ¿Por qué todos me preguntan si estoy bien? Estuve en una celda, no en una guerra.

— Porque nos preocupamos — dice—. Porque tenés corazón, aunque digas que no.

Me freno en medio del pasillo. Con 9 muñecas atrás escuchando todo.

— ¿Y si no quiero tener? — le digo—. ¿Si es más fácil no tener?

— Es más fácil — dice—. Pero es más aburrido. Y vos odiás aburrirte. Por eso prendiste fuego el auto, ¿no? Porque estabas aburrida de no sentir nada.

Me quedo callada. Porque otra vez tiene razón y odio que tenga razón.

Vanessa pasa al lado nuestro y me susurra:

— Dale una oportunidad, Gibson. Al corazón, digo.

Y se va con las demás, dejándonos solos en el pasillo.

Travis y yo. Yo y Travis. Y el resto del colegio mirando.

— ¿Vamos a clase, muñeca número 10? — me dice.

— No me digas muñeca.

— ¿Muñeca de porcelana con corazón prestado entonces?

Lo pienso. Me gusta.

— Dale. Pero si me dicen algo en clase, vos me defendés.

— Siempre.

Entramos juntos.

¿Esto es amor?

Todavía no. Pero con 9 muñecas empujándome y un chico que me presta su corazón, estoy cerca de averiguarlo.




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