*IRINA GIBSON.*
Sábado. 8 AM. El colegio parece una película de terror sin gente.
Yo llegué 8:05. Porque llegar a horario no es mi estilo.
Travis ya estaba ahí. Sentado en la biblioteca vacía. Con dos libros. Uno para él y uno para mí.
— Llegaste tarde, Gibson — dice.
— Llegaste temprano, Sullivan. Qué aburrido.
Me siento al lado de él. La bibliotecaria que nos cuida está dormida en su escritorio. Literal. Ronca.
Afuera, en la ventana, están las 9 Muñecas. Todas. Con carteles.
Vanessa Ford tiene uno que dice: *"¡FUERZA MUÑECAS!"*
Brenda Crawford: *"¡TRAIGAN HELADO DESPUÉS!"*
Olivia Reynolds: *"¡LEAN EL CAPÍTULO 5, VA A HABER PRUEBA!"*
Erin y Yasmin Duncan: *"¡BÉSENSE YA!"*
Mía Mason, Laila Kennedy, Kala Stone y Pía Fox: *"¡ESTAMOS GRABANDO TODO IGUAL!"*
Pía nos hace zoom con el celular desde la ventana.
— Tus amigas están locas — dice Travis, riéndose.
— Mis amigas son tu familia ahora también. Acordate que sos una muñeca honoraria.
— ¿Yo? ¿Una muñeca de porcelana?
— Sí. La muñeca más alta y con más músculos del grupo.
Nos reímos. Bajito, para no despertar a la bibliotecaria.
Travis me mira la mano. Todavía la tiene un poco hinchada por la piña del miércoles.
— ¿Te duele? — le pregunto y se la agarro sin pedir permiso.
— Un poco.
— ¿Valió la pena?
— Sí — dice sin dudar—. Cada vez que alguien hable mal de vos o de ellas, lo voy a volver a hacer.
— ¿Vas a pegarle a todo el colegio?
— Si hace falta, sí.
Me quedo mirándolo. Este chico bueno, de verdad bueno, se está volviendo malo por mí. O no malo. Distinto. Como mis muñecas arregladas.
— Sullivan...
— ¿Mmm?
— ¿Te acordás que me dijiste que me prestabas tu corazón hasta que encuentre el mío?
— Sí.
— Creo que lo encontré.
Se queda quieto.
— ¿Dónde?
— Acá — digo, y me toco el pecho—. Estaba acá. Solo que no latía porque nadie se quedaba lo suficiente para escucharlo. Mis papás no. Los chicos que me gustaban antes tampoco. Solo mis muñecas. Y ahora vos.
Travis traga saliva.
— ¿Y cómo late?
— Rápido. Muy rápido. Como ahora.
Le agarro la mano y la pongo en mi pecho. Arriba de mi remera. Mi corazón está a mil.
— ¿Lo sentís?
— Sí — susurra—. Late fuerte.
— Es por vos, tarado. ¿No entendés?
Y entonces pasa. Sin plan de Olivia. Sin cartel de Erin y Yasmin. Sin Pía grabando — bueno, sí, Pía sigue grabando pero no importa.
Travis se acerca. Yo me acerco.
Y nos besamos.
No es como en las películas. No hay música. Hay una bibliotecaria roncando y 9 pibas gritando afuera de la ventana.
Pero es suave. Y es caliente. Y sabe a café porque él siempre toma café.
Y cuando nos separamos, los dos estamos rojos.
Afuera, las Muñecas están gritando.
— ¡POR FIN! — grita Vanessa Ford.
— ¡LO SABÍA! — grita Brenda Crawford.
— ¡LO GRABÉ! — grita Pía Fox.
— ¡HAY BESO, HAY BESO! — gritan Mía, Laila, Kala, Erin y Yasmin al mismo tiempo.
Olivia Reynolds solo anota en su cuaderno y dice:
— Efectividad del plan: 100%. Cierro caso.
Travis me mira. Yo lo miro.
— ¿Entonces? — dice él.
— ¿Entonces qué?
— ¿Ahora tenés corazón?
— No — digo, y le vuelvo a besar, rápido, porque me gustó—. Ahora tengo dos. El mío y el que me prestaste. Y no te lo pienso devolver.
— No quiero que me lo devuelvas.
La bibliotecaria se despierta de golpe por los gritos.
— ¡SILENCIO! ¡Es una detención, no una fiesta!
— ¡Perdón! — decimos los dos, pero nos reímos.
Nos quedamos las 3 horas de detención agarrados de la mano abajo de la mesa, mientras afuera las 9 Muñecas nos hacen guardia.
Cuando salimos, nos abrazan a los dos. A Travis también. Ya es una de nosotras.
Vanessa Ford me abraza al final.
— ¿Viste? — me dice al oído—. Sí tenías corazón. Solo necesitabas a alguien que no se asuste cuando late fuerte.
Y tiene razón.
*¿Esto es amor?*
Sí. Ahora sí. Esto es amor. Con detención, con bibliotecaria roncando, con 9 muñecas de porcelana gritando en la ventana y con un chico bueno que aprendió a pegar por mí.
Es amor. Mi amor. Nuestro amor.