¿ Dónde estabas cuando te buscaba ?

Capítulo 6 - Cuento en el sofá

Amaia

Me alejo de Lucca y entro en la casa, intentando tranquilizarme, para preparar la comida de Mireia. Como tiene una leve alergia a la zanahoria, me gusta ser yo o que sea mi madre las que le preparemos la comida. Es una alergia muy leve, ya que sólo le da alergia cuando está cruda, pero, aun así, de momento he decidido dejar de dársela para ahorrarme más sustos. Mientras le preparo el puré, me quedo pensando en todo lo que ha pasado.

Después de abrir la puerta y descubrir que el hermano de Helena, ese con el que llevaba intentando que saliera varios meses, era el hombre con el que me había chocado ayer, salí al jardín a buscar mi vestido para no estar más tiempo en bikini. Debido a mis complejos me cuesta mucho trabajo el estar con poca ropa delante de gente que no conozco y Lucca me pone muy nerviosa cuando me mira.

Entonces fue cuando vi a Zara un poco alejada de los demás y al acercarme me di cuenta de que estaba llorando, cosa que me rompió el corazón. Estaba triste porque su padre estaba tardando mucho en llegar y estaba deseando verlo, pero se animó cuando le dije que ya había llegado.

Le estaba limpiando las lágrimas mientras la hacía reír cuando llegó su padre y, después de que ella se fuera a por comida, fue cuando ese patán arrogante me ofendió.

Sólo hemos hablado 3 veces, contando con el choque de ayer, y en cada una de ellas ha dicho algo para ofenderme, así que con esta última vez he explotado. No tiene derecho a hablarme así. No me conoce de nada. ¡Y Helena dice que es un encanto! Nada más lejos de la realidad. Toda su familia es increíble. Su hija es un amor, pero él es un lobo vestido de corderito, muy guapo y sexy, pero también inaguantable.

¡Ufff! Decido dejar de pensar en él e ir a buscar a Mireia, a la que encuentro intentando andar agarrada de las manos de Zara.

-Zara ten cuidado con Mireia. Déjala sentada en el suelo no vaya a ser que se caiga- escucho que le dice Lucca a su hija.

-Pero papá, Amaia me ha dado permiso ¿verdad?-

-Si, sólo si hay un adulto responsable delante. ¿Dónde está el adulto responsable?- digo mientras siento a Mireia en su sillita para darle de comer.

-Mi papá es adulto y es responsable-

-¿Ahh sí? No sabía que era responsable- digo en un susurro para que sólo me oiga Lucca y, por su cara, sé que me ha escuchado.

-No le has echado zanahorias a su comida ¿verdad?- me pregunta Zara.

-¿Por qué no le va a echar zanahoria al puré Zara? ¿A ti no te encanta la Zanahoria?- pregunta Lucca.

-Porque Mireia es alérgica a la zanahoria. Parece que sólo le da cuando está cruda, pero, aún así, de momento prefiero no dársela por si acaso. Ella lo escuchó cuando se lo conté a Helena y, como es una niña muy responsable, siempre se asegura de que mi hija no coma zanahoria- digo dándole de comer a mi hija.

Mientras le estoy dando de comer, Zara y yo hablamos de dibujo, de todas las cosas que quiere que le enseñe a hacer mañana, y le cuenta a su padre todo lo que hemos hecho hoy, ya que no se ha separado de nosotras en todo el rato.

Parece que Lucca quiere decirme algo, pero no tengo el ánimo para hacerle caso.

-Bueno, voy a dormir a este pequeño terremoto. Ahora vengo a recoger todo.-

Mi hija no tarda ni dos minutos en dormirse, y cuando vuelvo veo que ya todo está casi recogido y que él que está limpiando todo es Lucca. Pienso en ir a darle las gracias, pero, viendo cómo se comporta conmigo, prefiero no hacerlo y me voy al jardín a ver si Tony me dice que quería decirme antes. Me hace señas mostrándome el teléfono, así que supongo que después me pondrá un mensaje porque será algo que no puedan escuchar los demás, aunque yo ya tengo una idea de que puede ser.

Me siento en la zona de las hamacas, que es donde están todos, menos los bebés, que ya están dormidos, y Zara se acerca para tumbarse conmigo.

-Bueno, entonces mañana ¿Qué planes hay?- pregunta Clara.

-Pues por la mañana, Luis y Mireia se suelen despertar sobre las 7,30, así que cuando lo hagan les daremos de desayunar, y como se dormirán otro ratito, Helena aprovechará para seguir con mi tatuaje.-le contesto ignorando a Lucca que me mira de vez en cuando.

-Yo creo que, con unas 2 horas y media, si no paramos ni una vez, tendremos suficiente- dice mirándome a mí.

-Seguramente no habéis terminado hoy porque no ha parado de decir que pararas ¿no?- le contesta Lucca mirándome a mí con una sonrisilla de chulo.

-Pues fíjate que no, yo le he pedido más tiempo. Soy de las que no me canso y pido más- le contesto con doble sentido y todos se ríen porque ninguna mujer le contesta así a su hermano. Pues ya han encontrado a la primera.

Después de estar de risas un par de horas, decidimos irnos a dormir. Zara no sabe si dormir conmigo o con su padre, pero consigo convencerla de que se vaya con él, porque no tengo ganas de que vuelva decirme cualquier estupidez. Además, apenas nos hemos dirigido la palabra el resto de la noche, y prefiero que siga así.

A mitad de la noche, me despierto con mucha sed y decido bajar a la cocina a tomar un poco de agua. Cuando voy de vuelta a mi habitación, veo a Lucca sentado en el jardín. Nuestras miradas se cruzan y, una vez más, parece que quisiera decirme algo, pero prefiero seguir mi camino antes de que vuelva a tratarme mal.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.