Lucca
Me quedo atónito mirando como Amaia sale de la habitación. ¿Ha dicho que le gusto? No sé por qué el cuerpo me pide ir detrás de ella para consolarla, aunque haya sido yo el culpable de que esté así. Ha dicho que soy un patán y tiene toda la razón.
No entiendo por qué he reaccionado así. Ahora que estoy algo más tranquilo, me doy cuenta de que ella no parece esa clase de mujer y mi hermano sería incapaz de engañar a Clara. Está enamoradísimo de ella, además de que él no es así. Incluso cuando era un rompecorazones, nunca les mintió a sus conquistas.
Hago el intento de ir detrás de Amaia para ver como está, pero mi hermano se interpone.
-¿Te parece normal lo que has hecho? ¿De verdad crees que sería capaz de engañar a Clara? ¡Eres un imbécil!- dice gritando, y por su cara puedo ver que está realmente enfadado. -¡Me conoces! Lo que tenías que haber hecho al ver esas fotos era hablar conmigo. Además, en esas fotos no se ve nada malo. Somos dos amigos que se están dando un abrazo, un beso en la mejilla y andan cogidos del brazo. Tanto tú como yo hemos ido así con nuestras hermanas por la calle. ¿Qué problema hay en que me comporte así con ella?-
-¡No lo sé! ¡No sé que me ha pasado! ¿Vale?-digo gritando.
-¡Te molesta tanto porque te gusta y no quieres reconocerlo!-
-¡Pues sí! ¿Y qué?- digo sin pensar.
Cuando me doy cuenta de lo que acabo de decir, me siento en el sofá que hay en el despacho. En ese momento, miro a mi hermano, que se ha sentado a mi lado, y veo en su cara que ha conseguido lo que pretendía. Él quería que yo admitiera lo que no quería reconocer: que Amaia me gusta y, la verdad, es que no sé cómo ha pasado.
-Chicas, ¿Por qué no nos dejáis solos?- les pide mi hermano a Bea y Clara. Ellas aceptan y salen de la habitación. -¿Quieres contarme qué te pasa por la cabeza? Veo que Amaia te gusta, y no sólo para divertirte. Aunque, por lo que sé, os conocisteis el fin de semana pasado.-
-Sí. Nos conocimos entonces, pero realmente la primera vez que la vi fue el día antes. Me choqué con ella al salir del estudio de tatuajes de Helena cuando fui a dejarle a Zara, y tuvimos un pequeño encontronazo. Pero Helena lleva meses hablándome de ella. Contándome todas sus peripecias con los niños, cosas que han hecho juntas y cosas que han hablado. Ella quería que la conociera y yo siempre me negaba, aunque las cosas que me contaba ya hacían que Amaia me atrajera sin conocerla, sin saber cómo era su aspecto Y cuando la vi, me di cuenta que también me gustaba físicamente.- digo suspirando.
-Eso no es malo Lucca. Sé que Rocio te hizo muchísimo daño y que tienes miedo de volver a tener sentimientos por otra persona, pero Amaia no tiene la culpa. Ella también ha tenido malas relaciones y no es como Rocio. Ella es una buena madre, cariñosa, divertida, amable, aunque tiene mucho carácter, y adora a Zara. Ha vivido algunas malas situaciones en la vida y, a pesar de ello, ha salido adelante. Os parecéis más de lo que crees.- dice mi hermano y puedo ver que le tiene mucho cariño.
-No sabía que os conocíais tanto.- digo con curiosidad.
-Sí. Helena me la presentó un par de semanas después de conocerla cuando la acompañé a una de las clases de natación de Luis y estuvimos hablando de muchas cosas. Helena también le presentó a Clara, y se hicieron muy amigas, así que empezamos a verla más seguido. Incluso hemos cuidado un par de veces a Mireia cuando Amaia tenía que trabajar por la tarde.-
-Por eso la niña te tiene tanta confianza y se sabe tu nombre- digo recordando como Mireia le decía “ony”.
-Si. Además, su abuelo se llama como yo, así que supongo que le fue fácil de aprender. Pero eso no importa ahora. Tienes que pedirle disculpas a Amaia.-
-Sí, aunque no se qué decirle. Seguramente se habrá marchado.-
-No. Jamás le haría eso a Zara. Seguro que ha ido a algún sitio a tranquilizarse. Vamos.- dice mi hermano levantándose, y yo lo sigo.
Al salir de la habitación nos encontramos con Helena, que me mira como si hubiera asesinado a alguien, así que supongo que Amaia ha hablado con ella.
-Más vale que lo arregles y te disculpes con ella, si no quieres que se lo cuente a nuestra madre.- dice muy enfadada y, la verdad, me da un poco de miedo, tanto por lo que pueda hacerme ella como lo que pueda hacerme mi madre. Las dos son terribles cuando se enfadan. -Está en mi antigua habitación. Arréglalo ya, antes de que haya que partir el pastel.- dice yéndose y llevándose a Tony con ella.
Subo a la habitación y, como la puerta esta entreabierta, entro sigilosamente. No veo a Amaia, pero escucho voces que vienen de la terraza, así que me acerco sin que lo note. Ella está hablando por videollamada con un hombre y, como escucho mi nombre, me quedo escuchando.
Amaia
Cuando me tranquilizo un poco le cuento a Helena lo que ha pasado y ella se enfada al instante. Me dice que cree que su hermano se ha puesto celoso, pero eso no tiene sentido, y tampoco lo justifica.
Llevamos poco rato hablando cuando suena una videollamada en mi teléfono y, como es mi hermano Rodri y él es el que vendrá a recogerme al acabar el cumpleaños, le digo a Helena que vuelva a la fiesta y que yo voy enseguida.
-Dime Rodri- contesto saliendo a la terraza para que me dé el aire y me siento en una de las sillas.
#3359 en Novela romántica
#1047 en Otros
#383 en Humor
enemies to lovers, comedia romántica odio-amor, romance peleas y humor
Editado: 07.03.2026