¿ Dónde estabas cuando te buscaba ?

Capítulo 10 - Dia en el parque

Amaia

Lucca estuvo a punto de besarme otra vez, o al menos eso creo, pero en ese momento llegaron Zara y Helena con bebidas para los dos. Creo que Helena se dio cuenta de que algo pasaba, pero no dijo nada, aunque sonrió al vernos.

El resto de la tarde-noche la pasamos jugando con los niños, hasta que llegó la hora de irse.

Mi hermano vino a recogernos, tal y como habíamos quedado. Él quería entrar para hablar con Lucca “un par de cositas”, pero entre Helena y yo lo frenamos, aunque no sé por cuanto tiempo podré evitar que ellos dos se encuentren.

Han pasado dos semanas desde la fiesta y, cada vez que mi hermano se entera de que voy a quedar con Helena o con alguien de su familia, se ofrece a llevarme en su coche. Él dice que se ofrece porque mi coche está en el taller y que, con el calor que hace, no quiere que vaya con la niña en el autobús, pero no me fio un pelo de él. Sé que esta tramando algo y, conociéndolo, sé que no es nada bueno.

A Lucca no lo he vuelto a ver desde entonces, pero me ha enviado mensajes al móvil con la excusa de preguntar por Mireia, que ha estado algo resfriada, o para que le ayude con algo relacionado con Zara.

No sé quién le ha dado mi número de teléfono, pero sospecho que ha sido Helena, aunque ella lo niegue. Ha estado preguntando por lo que pasó en la fiesta después de que ella me dejara sola, ya que después me encontró sentada con Lucca y “muy juntitos” según ella, pero no le he contado nada, aunque sé que sospecha algo.

Hoy es sábado y, en el parque al que suelo llevar a pasear a Mireia, hay un evento para recaudar dinero para los necesitados en el que colaboran los bomberos.

He quedado con Helena y sus hermanas para ir y, saber que Lucca va a estar allí, me pone un poco nerviosa.

Voy caminando por el parque cuando escucho que me llega un mensaje al móvil. Creyendo que pueden ser las chicas, me detengo a mirarlo y me sorprendo al ver que es de Lucca.

Lucca: Buenos días preciosa. Hoy estas especialmente hermosa, aunque me gusta más cuando llevas el pelo suelto.

Leo un par de veces el mensaje. “¿Cómo sabe que hoy llevo el pelo recogido? ¿Me está siguiendo?” pienso y, al mirar a mi alrededor, veo que viene andado hacia mí por el camino que yo acabo de recorrer.

Al verlo mi corazón se acelera. “¿Por qué tiene que verse tan guapo?” Está vestido con unos pantalones negros y una camiseta gris con el logo de los bomberos que se ajusta perfectamente a su cuerpo. No puedo verle los ojos porque lleva unas gafas de sol de aviador, pero puedo ver que está sonriendo.

Viene cargado con un macuto con el logo también de los bomberos que debe pesar bastante, pero él lo lleva como si no pesará nada.

Cuando llega a donde estoy yo, deja el macuto en el suelo, se quita las gafas y me da un beso en la comisura de los labios.

-Hola.- dice sonriendo aún más.

-Tu nivel de acoso es preocupante.- digo cuando consigo reaccionar. -¿No sabes lo que es el espacio personal?-

-Sí, pero me gusta tenerte cerquita y, aunque no lo reconozcas, a ti también te gusta tenerme cerca.- dice el muy sin vergüenza. -Vamos, te acompaño a donde están mis hermanas.-

-Puedo buscarlas sola, no hace falta que me acompañes.-

-Lo sé, pero vamos para el mismo sitio. Ellas están en la atracción donde yo me tengo que quedar hasta la hora de comer.- dice cogiendo el macuto del suelo y haciéndome una seña para que empiece andar.

El resto del camino yo voy en silencio y él va haciéndole carantoñas a mi hija.

Cuando llegamos a donde están sus hermanas con los niños, veo que la atracción en la que le ha tocado estar es en la que tienes que tirar una bola para tirar a alguien a una piscina.

El compañero que estaba sustituyendo a Lucca se baja de la estructura y veo como él se sube y, en ese momento, pienso que sería divertido hacer que se cayera en la piscina, así que decido participar.

-Helena, está pendiente de Mireia, voy a participar en la atracción.- digo cogiendo dinero del bolso.

-¿En serio?- me pregunta sonriendo, a lo que yo le contesto con un asentimiento. -Esto va a ser divertido. ¡Chicas! Amaia va a participar, así que apartaros para no mojaros.-

Lucca escucha a su hermana y me mira.

-No vas a conseguirlo.- dice riendo.

-¿Qué te apuestas?- digo cuando su compañero me da las 3 pelotas.

-Si lo consigues te invito a cenar.- dice sonriendo.

-Entonces no sé si quiero acertar el tiro.-

-¿Serías capaz de fallar para no tener que cenar conmigo?- dice sorprendido.

-¿Y perderme la oportunidad de tirarte a la piscina? Mmmm, no.- digo y, acto seguido, lanzo una de las bolas, lo que hace que Lucca caiga a la piscina y todos me aplaudan.

Lucca saca la cabeza de debajo del agua, se apoya en el borde de la piscina y me sonríe.

-Helena no te ha contado que tengo muy buena puntería. ¿Verdad?- digo riéndome.

-Sí, pero sabía que si te decía que no podías te ibas a picar más y he conseguido que cenes conmigo.- dice volviendo a subir a la estructura.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.