Lucca
Cuando le veo la cara a Amaia, sé que he dicho algo malo porque la expresión divertida que tenía ha cambiado a una de enfado, pero no sé qué ha podido ser.
Salgo de la piscina y le pido al encargado que me de un descanso, y él me dice que vuelva después de comer.
Llevo toda la mañana sin parar de trabajar en las atracciones. Sólo paré un momento para ir a por ropa al coche por si me tiraban a la piscina, cosa que al final ha pasado.
Me acerco a las chicas por detrás para darles un susto, pero al escuchar que Amaia nombra a su ex me quedo quieto, pero no dice nada más, así que les hago ver que estoy ahí y le pido a Amaia dar un paseo.
Como no quiero hablar con mi familia o con mis compañeros cerca, decido que nos alejemos un poco.
-¿Estás intentando llevarme a un sitio apartado para deshacerte de mi cadáver por lo de la piscina?- pregunta Amaia.
-No, sólo quiero hablar tranquilos sin interrupciones.- digo mientras nos sentamos en un banco. -Pero hay más cosas que se pueden hacer en un sitio apartado.- digo acercándome a ella.
-¿De qué querías hablar?- dice cambiando de tema, pero sin apartarse de mí, lo cual me alegra.
-He notado que algo de lo que te he dicho ha hecho que te enfadaras y tiraras la tercera bola y quería saber que había sido para no volver a hacerlo.-
-Sí, lo siento. No debería haber reaccionado así cuando tú me has molestado sin querer.- dice suspirando.
-Pero, ¿Qué es lo que te ha molestado? No entiendo que es lo que he dicho para que reaccionaras así y no quiero volver a repetirlo.- digo preocupado.
-Me has llamado hermosura.- contesta y la miro extrañado. -Así era como me llamaba mi ex cuando quería hacerme daño, y me ha traído malos recuerdos.- dice y veo cuánto daño puede hacer una simple palabra inofensiva. -Que me digas que estoy hermosa o preciosa no me importa, pero no me digas hermosura o lindura por favor.- dice con tristeza.
No sé qué le hizo ese idiota, pero me encantaría encontrármelo cara a cara y enseñarle como se trata a las mujeres.
No puedo aguantar más y la abrazo.
-No te preocupes, que no lo volveré hacer. Yo quiero verte feliz- digo mirándole a los ojos -¿Qué puedo hacer para borrar ese feo momento y hacerte sonreír?- le pregunto.
Ella se queda pensando unos segundos, suspira y me besa. Me besa como si no hubiera nada ni nadie a nuestro alrededor. Es ella misma la que para el beso después de lo que parecen minutos, pero se queda con su frente apoyada en la mía.
-Después de ese beso no puedes pedirme que no te bese yo.- digo con la voz ronca.
-Lo sé.- contesta sonriendo. -Pero necesito que vayamos con calma, sin apresurarnos.-
-Me parece perfecto. Y es mejor que Zara no se entere de nada.- digo y ella me contesta con un asentimiento. -Pero de cenar conmigo no te libras.- le digo antes de volver a besarla.
Me encantaría que nos quedáramos solos un rato más, pero Amaia no quiere estar lejos de Mireia mucho tiempo, cosa comprensible, así que regresamos con mis hermanas.
Ellas, al vernos regresar, sonríen, pero no dicen nada.
Después de pasar un rato más con ellas, me voy a la atracción en la que me toca estar por la tarde.
Cuando termino mi turno en la atracción y puedo irme a descansar a casa, mis hermanas ya se han ido, pero Amaia aún está por aquí, así que doy una vuelta buscándola.
No ha pasado mucho tiempo cuando la veo mirando un stand de artesanía, pero no está sola. Hay un hombre de unos veintitantos abrazándola por la espalda, con la cabeza apoyada en su hombro, y haciéndole carantoñas a Mireia, que está en brazos de Amaia.
En otras circunstancias, quizás me hubiera puesto celoso, pero la actitud de ambos es de simple cariño, no va más allá, así que me acerco hacia ellos.
No he terminado de acercarme cuando Mireia me ve y grita -¡Uka!- lo que hace que Amaia y el hombre se giren hacia mí.
Amaia
Estoy dando una vuelta con mi hermano Rodri, que se ha pasado un rato por el evento, cuando Mireia grita "¡Uka!", y, cuando me giro hacia donde ella esta mirando, veo que Lucca se acerca hacia nosotros, lo que hace que me tense.
Rodri estaba deseando encontrarse con él para darle “la charla” de hermano protector y parece que lo ha conseguido.
-Hola.- dice Lucca sonriéndome. -Soy Lucca.- dice dirigiéndose a mi hermano y ofreciéndole la mano.
-Así que tu eres Lucca. Estaba deseando conocerte. Yo soy Rodri, el hombre que más ama esta bella dama.- dice sonriendo y estrechándole la mano.
-¡Rodrigo, compórtate!- digo dándole un codazo. -No le hagas caso a este idiota. Es el petardo de mi hermano pequeño y su misión en la vida es molestarme y avergonzarme.-
Lucca se ríe. -Lo entiendo. Tengo 1 hermano y 4 hermanas menores. Sé lo molestos que son los hermanos pequeños.- dice guiñándome un ojo. -Encantado de conocerte Rodri.-
-Yo todavía no sé si estoy encantado de conocerte. No me gustó como te comportaste con mi hermana así que, aunque tu hermana Helena me cae muy bien, tu estás a prueba hasta que demuestres que mereces el perdón. Ella ya te ha perdonado. Yo no te lo pondré tan fácil.- dice muy serio.
#3359 en Novela romántica
#1047 en Otros
#383 en Humor
enemies to lovers, comedia romántica odio-amor, romance peleas y humor
Editado: 07.03.2026