Amaia
Esta semana ha sido agotadora. En el trabajo ha sido un no parar, ya que era la última semana del curso escolar y había que preparar la fiesta de fin de curso.
Además, cuando salía del trabajo, tenía que encargarme de preparar la fiesta de cumpleaños de Mireia, que es el próximo fin de semana. Parece mentira que mi niña ya vaya a cumplir un año.
El estar tan ocupada, junto con el horario de trabajo de Lucca, ha hecho que no nos hayamos visto desde el día del evento benéfico.
Hemos hablado todos los días, ya sea por mensajes o por videollamadas, pero aun así lo echo un poco de menos, lo que se me hace raro porque nos conocemos desde hace relativamente poco tiempo.
Pero eso ya no importa porque esta noche vamos a cenar juntos.
Mi hermano Rodri se ha ofrecido a cuidar a Mireia hasta mañana a la hora de comer. Me ha animado a que me quede a dormir con Lucca, ya que Zara dormirá con sus abuelos y estará solo en casa, así que ahora mismo estoy pensando en si le hago caso o no.
No me preocupa el dejar a Mireia toda la noche con Rodri, pues ya la ha cuidado algunas noches que yo he estado enferma e incluso una noche que estuve fuera por un viaje escolar. Es sólo que me siento mal por dejar a mi hija al cuidado de mi hermano para irme a pasar la noche con un hombre.
Pero también es verdad lo que me dijo mi madre esta tarde cuando le conté mis dudas. Estaría mal si lo hiciera todas las noches, si el resto del tiempo no me ocupará de mi hija. Pero ese no es mi caso, así que no pasa nada por salir a divertirme una noche con un hombre que me gusta de verdad.
Al final, decido que me quedaré a dormir con Lucca, aunque no le he dicho nada a él. Espero que no le importe.
Preparo una pequeña bolsa con algo de ropa y termino de arreglarme. He decidido ponerme un vestido veraniego de tirantes que me llega un poco por encima de las rodillas y unas sandalias cómodas, ya que Lucca no me ha dicho a donde vamos a ir a cenar. El pelo me lo he recogido hacia un lado y, como no me gusta mucho maquillarme, sólo me he puesto un poco de colorete y brillo de labios.
Estoy terminando de darle un par de indicaciones a mi hermano cuando me llega un mensaje de Lucca diciéndome que ya está esperándome, así que me despido de mi hermano.
Cuando salgo a la calle no tardo mucho en ver a Lucca. Esta apoyado en el coche con una rosa azul en sus manos. Es mi flor favorita, aunque no sé cómo lo ha sabido.
Hoy está guapísimo. Lleva unos pantalones de lino celestes y una camisa blanca con los dos últimos botones desabrochados.
-Una bella rosa para una bellissima dama.- dice sonriendo y dándome la rosa.
-Gracias. Ya me contarás cómo sabes que es mi flor favorita.- digo después de darle un pequeño beso y montarnos en el coche.
-Tengo mis informantes. ¿Y esa bolsa?- pregunta extrañado.
-Mmmm, a ver. Puedes decir que no si no te apetece, pero había pensado que, como Zara esta con tus padres y mi hermano está cuidando de Mireia, pues podría quedarme a dormir contigo.- digo algo nerviosa.
-¿En serio? ¡Pues claro que quiero!- dice muy feliz. -Podemos dejar la mochila en mi casa. Me he olvidado la cartera, así que podemos aprovechar para dejarla.-
-Perfecto.- digo sonriéndole.
Llegamos a su casa y decide hacerme un pequeño tour. Es una casa de 1 planta, con 4 habitaciones. Me las va enseñando todas y cuando me enseña el jardín me quedo sin palabras.
En un extremo del jardín, hay una mesa preparada para cenar adornada con más rosas azules, y en el otro, hay una pantalla con un proyector y una sábana con cojines. Además, todo esta decorado con velas led de colores. Todo está precioso y es increíblemente romántico.
-¿Tú has preparado todo esto?- digo impresionada.
-Sí. Pensé que, como has tenido una semana tan agotadora, podíamos tener una cita tranquila aquí en mi casa. Así podíamos estar más relajados. Si no quieres, podemos cenar en un restaurante.- dice algo nervioso, lo que me hace sonreír.
-Me parece la cita más increíble a la que me han llevado.- digo acercándome a él y poniéndole los brazos alrededor del cuello. Eso hace que él me abrace por la cintura y me bese como he deseado que hiciera durante toda la semana.
Paramos para coger un poco de aire, así que decido alejarme un poco de él y echar un vistazo a todo el jardín, porque si vuelve a besarme no creo que podamos parar, pero no consigo escaparme mucho tiempo, cuando Lucca me abraza por detrás y apoya su cabeza en mi hombro.
-¿Qué vamos a cenar?- le pregunto.
-Pues he preparado ensalada de pasta italiana, pan de ajo, muy suave para que no se te quiten las ganas de besarme, y de postre unos cannoli de chocolate y canela. Como ya hace más calor, pensé que una cena fría era lo mejor. Si no te gusta…-
-Deja de pensar que no me va a gustar. Te has tomado la molestia de prepararlo todo. Claro que me va a gustar. Vamos a cenar y así podemos ver una película.-
Hago el intento de acompañar a Lucca a la cocina para ayudarle, pero se niega, así que vuelvo al jardín.
Durante la cena, hablamos de como nos ha ido la semana a cada uno y le cuento sobre el cumpleaños de Mireia, al que por supuesto está invitado.
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Editado: 07.03.2026