Lucca
Me despierto y no puedo evitar sonreír. Amaia está abrazada a mí y aún esta dormida.
Me quedo mirándola mientras recuerdo todo lo que pasó la noche anterior.
Cuando decidí preparar el jardín para que cenáramos y viéramos una película, no lo hice con la intención de que acabáramos como estamos ahora.
Tampoco me imaginé que ella viniera preparada para quedarse a dormir, pero me encantó que saliera de ella el dar ese paso.
Durante la cena, mientras hablábamos de todo un poco, no pude parar de mirarla. Estaba más hermosa que nunca, y creo que era porque estaba más relajada al tener más confianza conmigo.
Después el plan era ponernos ropa más cómoda para ver una película en el proyector que instalé en el jardín, pero al final no vimos ninguna película.
Estoy pensando en qué podemos hacer durante el resto de la mañana, cuando Amaia empieza a moverse. Espero a que se despierte y, cuando levanta la cabeza para mirarme, le obsequio con mi mejor sonrisa.
Ella se pone un poco colorada, lo que me hace sonreír más. Me encanta la timidez que muestra a veces.
-Buenos días bellissima. ¿Qué tal has dormido?-
-Muy bien. He tenido una buena almohada.- dice dándome un beso en el pecho.
-Me alegro mucho. Yo he dormido genial.- digo dándole un beso de buenos días.
-Me encantaría quedarme todo el día en esta cama contigo, pero en unas horas tengo que ir a casa con Mireia porque Rodri tiene que volver a su taller, y me gustaría darme una ducha antes de irme.- dice acariciándome el pecho.
-Está bien, pero será mejor que comamos algo antes de llevarte a tu casa.- le digo mientras me levanto de la cama.
Amaia
La noche con Lucca estuvo asombrosa. Él fue increíblemente dulce y me hizo sentir la mujer más hermosa del planeta.
He hablado con Rodri para ver cómo estaba Mireia y, como está muy tranquila jugando con mi sobrino Héctor, me ha dicho que tarde el tiempo que quiera. Mi hermano David ha ido a arreglarle el ordenador y mi cuñada Alicia y el niño lo han acompañado, así que decido quedarme a comer con Lucca.
Estamos preparando la comida juntos, cuando veo que quiere decirme algo pero que no se anima, así que decido preguntarle yo.
-Te veo en la cara que quieres decirme algo, pero no lo haces. Sabes que puedes decirme lo que quieras ¿no?-
-Sí, lo sé, pero no sabía como sacar el tema.- contesta metiendo la lasaña que hemos preparado en el horno. -El otro día, cuando comí con mi familia, mi madre hablo como si conociera cosas de tu pasado. Helena dijo que ella sabía que habías pasado por mucho pero que no le había contado nada y mi madre se puso tensa y eludió el tema.- dice acercándose a mí y rodeándome la cintura con sus brazos. -Sé que no tienes por qué explicármelo, pero como mi madre trabaja en una asociación para mujeres maltratadas, por mi mente pasan muchos escenarios posibles y ninguno de ellos es bueno. Sólo quiero saber que estas bien, que no tienes ningún problema y, si lo tienes, qué puedo hacer para ayudarte.-
-Estoy bien.- digo dándole un beso y le hago un gesto para que nos sentemos en la mesa. -Sí que es verdad que tu madre conoce mi pasado y que Helena no le ha contado nada. Lo sabe porque yo se lo conté.-
-Pero, según Helena, sólo habéis coincidido un par de veces.- dice extrañado.
-Sí, pero yo no conocí a tu madre cuando ella me la presentó, sólo fingimos que no nos conocíamos porque yo se lo pedí.-
-Entonces, ¿Os conocisteis en la asociación?-
-No. He ido a la asociación, pero fui por recomendación de ella. Te voy a contar todo, pero prométeme que no preguntarás nada hasta que yo termine de contártelo y que no se lo contarás ni a Helena ni a nadie.- digo muy seria.
-Sí, te lo prometo. Jamás le contaría a alguien lo que tú me digas. Es tu vida y tú decides a quién contársela.-
Respiro hondo un par de veces y empiezo a relatarle todo. Le cuento lo que pasó con mi ex, pero también como conocí, no sólo a su madre, sino también a su padre, a su hermana Bea y al exnovio de ésta.
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Editado: 07.03.2026