¿ Dónde estabas cuando te buscaba ?

Capítulo 19 - Ataque de pánico

Lucca

Cuando Tony nos dice que Nacho y Rocio están de vuelta en Madrid siento como Amaia se tensa y, al mirarla, veo que está blanca como la cera. En ese momento, empieza a temblar y noto que le cuesta respirar.

-¿Amaia estás bien?- le pregunto preocupado, pero ella parece que no me escucha.

De pronto, cuando parece que va a intentar levantarse, se desmaya, pero no cae al suelo porque me da tiempo de agarrarla.

-Llévala adentro y túmbala en el sofá. Yo iré a por mi maletín.- me dice mi madre, que entra en la casa apresuradamente junto con mi padre.

Helena y Bea se llevan a los niños. Mireia no se ha dado cuenta de lo que le ha pasado a su madre, y es mejor que siga siendo así.

Cuando la tumbo, me doy cuenta de que está sudando y que parece que tiene fiebre.

-Dile a mamá que se dé prisa, creo que le está subiendo la fiebre.- le digo a Tony muy preocupado.

-Eso es normal. Ha tenido un ataque de pánico.- dice mi madre cuando entra en el salón.

-¿Estás segura? A Bea no le da fiebre cuando le da uno de sus ataques y tampoco se desmaya.-

-Estoy segura, Lucca. Recuerda que soy enfermera.- contesta mi madre con mucha paciencia.- Cada persona tiene unos síntomas diferentes cuando sufren un ataque así, y no es la primera vez que veo a Amaia sufrir uno. Voy a tomarle la temperatura y la tensión. Tú llama a su familia para que sepan lo que ha pasado.-

Salgo de nuevo al jardín, busco el número de David en mi teléfono y lo llamo.

-Dime Lucca.- dice una vez que contesta.

-David, tu hermana ha tenido un ataque de pánico y se ha desmayado. Mi madre, que es enfermera, le está atendiendo, pero aún no ha despertado.-

-¿Qué? ¿Pero qué ha pasado?- dice alarmado. -Espera que pongo el altavoz para que Rodri y Alicia también se enteren. Ya te oímos los 3.-

-Mi hermano Tony nos ha hecho venir a cenar porque se ha enterado de que Nacho y Rocio han vuelto a Madrid. Cuando nos lo ha contado, Amaia ha tenido un ataque de pánico y se ha desmayado. Mi madre me ha dicho que no es la primera vez que le da un ataque así.-

-No. Le empezaron a dar cuando perdió al bebé y se divorcio de Nacho. Pero ya hacía tiempo que no le daba ninguno.- me cuenta Rodri. -David deberíamos ir con ella.-

-Rodri, la madre de Lucca es enfermera, una muy buena, y puede cuidar de ella perfectamente. No va a tardar en recuperar la consciencia y, cuando pase, cuanta más gente haya alrededor de ella, peor se va a sentir.- dice Alicia.

-Me parece perfecto, pero no voy a estar tranquilo hasta que no la vea, así que voy para allá.- contesta Rodri.

-Yo iré contigo. Estás muy nervioso y no te dejaré coger el coche así.- le dice David. -Lucca vamos para allá.-

-Está bien, no hay problema. ¿Podéis traer ropa para Amaia y Mireia? Creo que lo mejor cuando se despierte es que descanse y, si se queda aquí, mi madre puede estar vigilándola.-

-Sí, no te preocupes. En un rato estamos ahí.- contesta David.

Cuando me despido de ellos, vuelvo al salón, donde están mis padres con Amaia, que ya ha vuelto en sí. Está recostada en el sofá donde la dejé y parece que tiene mejor color.

-Hola bellissima, me has dado un susto de muerte.- digo sentándome a su lado.

-Lo siento.- me contesta con lágrimas en los ojos.

-Shhhh, no te preocupes. Tienes que estar tranquila.- le digo acomodándome de tal forma que ella se apoya de lado en mi pecho y yo puedo abrazarla.

-Le he tomado la tensión y la tiene un pelín alta, y también tiene un poco de fiebre, cosa que es normal.- me explica mi madre. -Deberías darte una ducha y quedarte aquí a descansar.- dice dirigiéndose a Amaia.

-No quiero molestar. Y también está Mireia.- le contesta ella.

-No molestáis. Helena y Bea se pueden encargar de Mireia mientras yo cuido de ti.-

Ella va a relatar cuando suena el timbre.

-Esos deben ser tus hermanos.- le digo mientras mi padre va a abrir.

-¡¿Los has avisado?!- dice alarmada.

-Por supuesto. Son tu familia y tenían que saberlo.-

-Rodri va a querer quedarse también. No va a querer separarse de mi.- dice avergonzada.

-No pasa nada. Hay habitaciones de sobra.- contesta mi madre y, en ese momento, Rodri entra en el salón como un vendaval.

-Amaia, ¿Estás bien?- dice arrodillándose al lado del sofá y abrazándose a ella.

-Rodri, no puedes entrar así en una casa que no es la tuya.- le riñe David mientras entra acompañado de mi padre con una mochila en las manos.

-Lo siento, pero necesitaba verla y saber que está bien.- dice avergonzado.

-Lo sé, yo también, pero no son las formas.-

-No te preocupes, David.- dice mi madre saludándolo. -Vuestra hermana esta bien, con la tensión y la temperatura un poco altas, pero nada que no se cure con una noche de descanso.- les tranquiliza. -De todas formas, es mejor que se quede aquí para que descanse y pueda vigilarla.-




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