¿ Dónde estabas cuando te buscaba ?

Capítulo 20 - Novios

Amaia

Desde que ha llegado, Rodri no ha querido separarse de mi. Aunque yo soy mayor que él, siempre ha sido muy protector conmigo, sobre todo desde que perdí a mi primer bebe y me divorcié , que es cuando empecé con los ataques de pánico.

Parece que es irresponsable e inmaduro, y la gente piensa que es así por ser músico y pintor, porque es un poco despreocupado, pero nada más lejos de la realidad. Eso no es más que una fachada.

Siempre ha sido muy responsable y, desde que nació Mireia, aún más. Leyó todo lo que pudo sobre bebés y aprendió a cambiar pañales, bañarla y darle de comer. Se ha propuesto ser una figura paterna para ella y no lo hace nada mal, incluso me acompaña cada vez que tengo que llevarla al médico. Estoy segura de que será todo un padrazo cuando tenga hijos.

Mientras vamos caminando hacia la habitación, Rodri va abrazado a mi y Lucca va al lado nuestra riéndose por la actitud de mi hermano.

-¡Mami!- grita Mireia cuando me ve y viene gateando hacia mí, ya que todavía no se anima a andar por si sola.

Como yo aún me encuentro un pelín débil, es Rodri quién va a cogerla para levantarla en sus brazos, pero mi hija se niega.

-¡Tete no, Uka!- dice señalando a Lucca, lo que hace que éste sonría y que mi hermano se indigne.

-¿En serio?- pregunta Rodri sorprendido. -¡Ya no me quieres bichito!- dice poniendo cara triste.

-¡Shi! ¡Muah!- le contesta Mireia desde los brazos de Lucca lanzándole un beso, lo que hace que mi hermano se derrita.

-¿Estás bien?- me pregunta Bea acercándose y dándome un abrazo.

-Sí. Estoy un poco cansada, pero nada que no se cure con una noche de descanso.-

Estamos un ratito en la habitación con los niños y, en ese tiempo, me fijo en que mi hermano mira mucho de reojo a Bea. ¿Será que le gusta? Tendré que preguntarle cuando estemos solos.

-Deberías ir a descansar, Amaia.- dice Rodri cuando pasa un rato. -Yo me quedo con Mireia. ¿Verdad bichito?-

-¡Shii!- contesta ella abrazándose a él.

-No te preocupes por ellos. Yo les preparo una habitación.- dice Helena.

-Está bien. Vamos.- le digo a Lucca.

Nos despedimos de ellos y vamos a la que supongo es su antigua habitación, ya que está decorada con trofeos de natación, deporte que sé que practico en su adolescencia.

La habitación es bastante amplia y tiene su propio cuarto de baño.

Después de darme una ducha con la ayuda de Lucca, me tumbo en la cama mientras él va a por algo de comida.

Mientras estoy sola, pienso en lo mucho que han cambiado las cosas desde la última vez que estuve en esta casa. Ese día tuve una monumental bronca con Lucca, pero también nos dimos nuestro primer beso, y hoy estoy preparándome para dormir junto a él.

Es entonces cuando recuerdo las fotos que le mandaron ese día y me pregunto quién pudo haber sido. Tengo que hablarlo con él para ver si podemos averiguar quién fue, aunque sospecho que fueron Nacho y Rocio.

En ese momento, la puerta se abre y entra Lucca con una bandeja.

-Bellissima dama, su cena.- dice con una sonrisa poniendo la bandeja encima de mis piernas. -Siento que no sea algo muy elaborado, pero no quería que esperaras mucho para cenar. He preparado sándwiches de jamón y he traído zumo de naranja para acompañarlos.-

-No te preocupes. Tienen muy buena pinta y huelen genial.- digo sonriéndole. -Tú también vas a comer ¿No?-

-Sí, he preparado para los dos.- contesta sentándose a mi lado.

-Lucca, cuando te mandaron las fotos de Tony y de mí, ¿Fue con número oculto?- le pregunto mientras estamos cenando.

-No. Se veía el número, pero no lo reconocí. ¿Por qué?-

-Porque me parece muy raro que justo cuando Nacho y Rocio vuelven a la ciudad, tu recibas fotos mías con Tony. Hemos quedado muchas veces y siempre hemos tenido una actitud cariñosa, como de hermanos. Además, justo hicieron las fotos para que Bea no saliera en ellas.- digo y él parece meditarlo. -Creo que las fotos fueron hechas para hacer daño, para hacer creer que somos amantes.-

-Tienes toda la razón.- dice cogiendo su móvil. -Deberíamos mirar si alguno de nosotros, ya sea de tu familia o de la mía, conoce el número. ¿A ti te suena?- dice mostrándome su móvil.

-Me resulta conocido, pero no estoy segura.- le contesto y, al mirar en mi móvil, veo que no lo tengo agendado. -Yo no lo tengo entre mis contactos, pero si es de alguien relacionado con Nacho, tal y como sospecho, no lo tendría porque cuando nos separamos elimine todos los teléfonos relacionados con él. David y mi padre los guardaron en un archivo antes de que los eliminara para asegurarse de estar prevenidos en caso de que Nacho decidiera quebrantar la orden de alejamiento que tengo contra él.-

-No sabía que le habías puesto una orden de alejamiento.- comenta preocupado.

-Sí. Aunque tenía una amante, no se tomó bien que le pidiera el divorcio. Decía que era su mujer y que no permitiría que le abandonara, así que mi padre me recomendó ponerle una orden de alejamiento. Pensé que seguiría dando problemas, pero, unas semanas después, firmó el divorcio y no volví a tener noticias de él. Supe que se había ido a Barcelona con Rocio por David, que lo investigo. Es muy bueno investigando.-




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.