¿ Dónde estabas cuando te buscaba ?

Capítulo 24 - Cumpleaños

Lucca

El día de barbacoa con mi familia y la familia de Amaia fue estupenda. Las dos familias nos acoplamos como si fuéramos una sola desde hace muchos años.

Los padres de Amaia fueron muy amables conmigo y ya han acogido a Zara como a una nieta más.

Su padre parece un hombre serio, pero al escuchar a mi hija llamarlo abuelo, toda su seriedad se esfumó en un instante. Estuvo jugando con ella en la piscina y le contó todo tipo de historias de cuando Amaia y sus hermanos eran pequeños.

Así que todo el miedo que tenía antes de conocerlos ha desaparecido.

En estos momentos, el único miedo que tengo es que Rocio, Nacho o su hermana Carmen nos hagan daño a alguno de nosotros.

También estoy preocupado por los incendios que han estado ocurriendo en los últimos 3 meses. A simple vista, los sitios que se incendiaron no tienen nada que los relacione entre sí. Hasta ahora, se han quemado un restaurante, un bloque de edificios, una joyería y un cenador de un parque, y cada uno estaba en una zona distinta de la ciudad.

Estoy pensando en ello mientras voy en el coche a casa de mis padres.

Hoy es el cumpleaños de Mireia y, aunque en un principio se iba a celebrar en un parque, al final decidimos hacerlo en casa de mis padres. Con todo lo que está pasando pensamos que era mejor hacerlo así.

La fiesta empezó a las 17,00 pero, como yo tenía que ver unas cosas del trabajo, yo estoy llegando una hora tarde.

Entro a casa de mis padres con mi llave y voy directo hacia el jardín, donde esta mañana montaron la piscina de bolas que encargué, llevando conmigo el regalo que le he comprado a Mireia, un triciclo rosa con dibujos de Minnie Mouse.

Amaia no sabía lo que le iba a regalar, por lo que al verme se sorprende.

-¡Uka!- escucho que grita Mireia y, al mirarla, veo que está a unos metros de mi y que se pone de pie y viene andando hacia mí.

-Hola bichito.- le digo cuando la cojo en brazos. -¡Ya andas un montón!-

-Hola papi.- dice Zara, que estaba jugando con ella. -¿Has visto cómo anda ya Mireia? Le estoy enseñando y ya lo hace mejor. ¿Verdad?-

-Si, eres muy buena profesora.- le contesto. -Hola bellissima.- le digo a Amaia cuando llega hasta mí.

-Hola amor.- contesta ella antes de darme un beso corto. -¿No crees que te has pasado con el regalo? Ya le habías regalado la piscina de bolas. No hacía falta nada más.- dice mirando el triciclo.

-No. Mi bichito se lo merece. Además, así podemos llevarla a pasear y ella se sentirá más libre que estando en brazos.-

-Como sigas así, vas a malcriarla. Pero gracias, es precioso.-

-No tienes que agradecerme.- le contesto abrazándole y dándole un beso.

Después de que Zara me cuenta todo lo que han estado haciendo durante todo el día, saludo al resto de la familia y decidimos sacar el pastel.

Amaia coge a Mireia en brazos para que sople la vela y yo cojo el móvil para hacerles una foto, pero ella nos dice a Zara y a mi que nos pongamos con ellas para la foto, por lo que le doy el móvil a mi hermana Helena.

Que Amaia quiera que Zara y yo también salgamos en la foto, me demuestra que Amaia ya nos ve como una familia de 4 y es algo que me encanta.

Cuando nos hacen la foto y conseguimos que Mireia sople la vela, Amaia me pide que la sostenga yo mientras ella corta el pastel y lo reparte.

A ella no le importa estar en mis brazos. Me he dado cuenta de que, cada vez que me ve, me saluda con una sonrisa. Supongo que es porque me estoy implicando mucho con ella.

-Papi, toma tu pastel.- dice Zara entregándome uno de los platos, para después irse a jugar con Héctor, el sobrino de Amaia.

-¡Papi Uka, yo kero!- grita Mireia de pronto, lo que hace que Amaia y yo nos miremos.

-¿Ha dicho lo que creo que ha dicho?- le pregunto a Amaia.

-Creo que sí. Pero podemos salir de dudas. Mireia, ¿Quién es tu papá?- dice mirándola.

-Papi Uka.- contesta Mireia señalándome a mí.

-Parece que te ha adoptado como su papá.- dice Amaia. -Puede que lo diga por habérselo escuchando a Zara. Pero si te molesta, podemos…-

-No.- la corto yo. -Me encanta.- digo con una sonrisa, a lo que ella también me sonríe.

Estoy comiendo mi trozo de pastel, dándole algunas cucharadas a Mireia, cuando Helena se acerca a nosotros.

-Mientras estaba haciendo las fotos te ha llegado un mensaje de un número desconocido.- dice sentándose a mi lado y mostrándome el móvil.

Numero desconocido: ¡Qué familia más bonita! Pero no te acostumbres. No disfrutarás de ella mucho tiempo.

El mensaje va acompañado de una foto de Amaia, Mireia, Zara y yo en el parque.

El número de teléfono no es el de la hermana de Nacho, pero supongo que siguen siendo ellos. No hay otras personas que puedan ser porque ni Amaia ni yo tenemos enemigos.

El saber que alguien que nos quiere hacer daño ha estado tan cerca de mi familia, porque para mí ya somos una familia, hace que me hierva la sangre, pero no lo demuestro para que Amaia no lo note. No quiero arruinarle el cumpleaños.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.