Nacho
Golpeo con fuerza el volante de mi coche varias veces. Estoy muy enfadado y tengo que calmarme antes de cometer una locura y que me descubran. Ellos no pueden verme aún. No pueden hacerlo hasta que haya llevado a cabo todos mis planes.
He salido a comprar las pastillas que creen que tengo que tomar para el supuesto trastorno límite de la personalidad que los médicos dicen que tengo. Como sé que se equivocan, no pienso tomarlas, pero tengo que fingir que lo hago para que me dejen en paz, por eso las compro y después las voy escondiendo a medida que se supone que las estoy tomando.
Después he venido al supermercado a comprar algo para comer, porque no me apetece ir a casa a escuchar las quejas de la idiota de Rocio una y otra vez. Ya comienza a cansarme la muy pesada, me está taladrando la cabeza todo el día.
Desde que se enteró de que Amaia y Lucca están juntos, no para de quejarse todo el día. Ella lo abandonó para estar conmigo, pero no quiere que él esté con nadie más. Es una egoísta porque si no quieres estar con él, déjalo en paz.
Yo, en cambio, sí quería seguir con Amaia, mi mujer, pero ella me abandonó después de enterarse de que Rocío y yo éramos amantes y de perder el bebé que estábamos esperando. Yo no quería a ese bebé, así que me alegro de que lo perdiera. Hubiera sido un estorbo en mi relación con Amaia y ella habría dejado de estar pendiente mía. Ella es mía y de nadie más.
Ojalá no hubiera conocido a Rocio. Por su culpa, Amaia dejó de querer estar conmigo. Debería haber cortado con ella entonces, pero me resultaba entretenida y no quería aburrirme mientras esperaba que Amaia volviera conmigo. Aunque es verdad que tenía muchas otras mujeres que también me hubieren mantenido entretenido.
Pero eso no importa ahora. Lo que importa es lo que he visto y ha hecho que ahora esté que me llevan los demonios.
Cuando estaba en la sección de comidas precocinadas, he visto al idiota de Lucca cerca mía y, como no me ha reconocido, lo he seguido para ver si estaba sólo, pero no lo estaba. Estaba con Amaia y las dos niñitas, que no paraban de hacer ruido. ¡Que pesadas! Deberían enseñarles a estarse quietecitas hasta que se les deje hablar.
Los he seguido durante un rato por todo el supermercado sin que me vieran y he tenido que ver como ese idiota besaba a mi mujer, porque Amaia sigue siendo mía, quiera ella o no quiera.
Por eso ahora estoy en el coche, porque si no salía de allí iba a darle una paliza al imbécil. Pero todavía no puedo dejar que me vean. Primero tengo que conseguir que se separen.
No entiendo por qué siguen juntos.
Antes de que empezaran a salir, ya llevaba tiempo siguiendo a Amaia. Un día la vi muy cariñosa con el hermano de Lucca, al que yo ya conocía porque hice que Rocio me enseñara fotos de toda la familia.
No iban solos, pero yo esperé a que la hermana pequeña estuviera alejada de ellos y les hice fotos con el móvil de mi hermana para mandárselas a él y que hubiera una pelea que hiciera que Amaia se separara de esa familia.
Pero no sirvió de nada. En vez de separarse de ellos, se acercó más, hasta el punto de que ha empezado una relación con el bomberito idiota. Por eso, les seguí un día que salieron juntos con las niñas y les mandé fotos de los 4 en el parque.
Creí que eso haría que Amaia se asustara y rompiera la relación, o que la rompiera Lucca por miedo a que su hija sufriera, pero tampoco funcionó. Según mis fuentes, ahora están viviendo juntos, pero no será por mucho tiempo.
Dentro de poco volveremos a estar juntos y jamás nos separaremos. Lucca puede quedarse con la niñita si quiere, yo no la quiero cerca nuestra, es un estorbo. Pero Amaia será toda mía, porque si no es mía no será de nadie.
Aunque para eso queda todavía un poco de tiempo. Primero tengo que eliminar los recuerdos del pasado, para que Amaia y yo podamos crear nuevos recuerdos. Nuevos recuerdos de nuestra primera cita, de nuestro primer beso, de nuestra primera casa.
Me estoy tomando una pastilla para el dolor de cabeza con un poco de whisky, cuando los veo salir del supermercado.
Como no están muy cerca y sé que no me van a reconocer porque he cambiado mi aspecto, simplemente me agacho un poco para que no se den cuenta de que les estoy observando. Pero no lo hago lo suficientemente rápido, porque la niñita mayor me ve y les dice algo, así que arranco el coche y salgo pitando de allí.
De todas formas, no podía quedarme allí mucho tiempo más. Tengo que preparar las cosas para esta noche. Hoy borraré otro recuerdo de nuestro pasado para, dentro de poco, volver a tenerla conmigo y marcharnos lejos para que nadie vuelva a encontrarnos jamás.
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Como ven, hoy han tenido doble capítulo.
Espero que les haya gustado. Si es así, suscríbanse en mi página y así nunca se les pasarán las nuevas actualizaciones.
En breve publicaré capitulos de 2 nuevos libros que estoy empezando a escribir ahora.
Ya me cuentan que les parece la forma de ver la vida de Nacho.
Amalia RuCo
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Editado: 01.04.2026