Lucca
Después de pasarnos toda la noche investigando, David consiguió imágenes de los días en los que se produjeron los incendios donde se ve que el coche de la abuela de Nacho estuvo en esos sitios alrededor de la hora en la que se iniciaron.
También averiguamos que el incendio que Nacho provocó siendo adolescente no ocurrió tal y como le contó a Amaia.
En el informe que encontró David, decía que el almacén donde se inició el incendio y los alrededores de éste habían sido rociados con algún tipo de acelerante que contenía etanol, un líquido incoloro y bastante inflamable que es componente de, entre otras cosas, bebidas alcohólicas. Eso quiere decir, que el incendio no fue accidental, sino intencionado.
Yo creía que David era simplemente un programador, pero al parecer es mucho más que eso y el único que lo sabía era su padre, así que me ha pedido que le guarde el secreto. Amaia no se ha enterado de nada porque, como se encontraba mal, hicimos que se fuera a descansar, aunque al final se quedó en el sofá.
Ahora estamos reunidos David, Amaia y yo con mi capitán y con los dos investigadores.
Cuando les contamos todo lo que hemos descubierto, ellos nos hacen bastantes preguntas y, estamos contestándoles, cuando Amaia se pone muy pálida de repente.
-¿Amaia te encuentras bien?- le pregunto acercándome a ella, pero no he dado ni siquiera dos pasos, cuando se desmaya y cae al suelo, por lo que corro hacia ella asustado.
-¡Amaia!- grita David viniendo hacia nosotros.
La tomo en brazos y la tumbo en el sofá del despacho de mi capitán, que es dónde estábamos reunidos.
-¿Se ha golpeado la cabeza?- me pregunta David preocupado.
-No lo sé.- contesto yo mirando si tiene sangre en algún lado de la cabeza.
En ese momento, los investigadores, deciden dar por terminada la reunión e intentamos despertarla, pero, cómo no lo conseguimos, llamamos a una ambulancia.
Cuando ésta llega, los paramédicos deciden que hay que llevarla al hospital. Está algo deshidratada y con la tensión muy baja y, cómo no sabemos si se ha golpeado la cabeza, tienen que hacerle algunas pruebas.
Cómo ambos no podemos ir con ella en la ambulancia, mi capitán se ofrece a llevarnos a uno de los 2 en su coche porque estamos muy nerviosos para conducir nosotros.
Al final, yo me voy en la ambulancia con Amaia y David con mi capitán, pero al llegar al hospital, nos dejan en la sala de espera, donde el tiempo se nos hace eterno sin que tengamos noticias de Amaia..
David ha avisado a su familia de lo que ha pasado, así que sus padres están con nosotros. Rodri no ha venido porque se ha quedado con Alicia cuidando de los niños para que no se dieran cuenta de que pasaba algo.
Yo, por mi parte, he avisado solamente a mi madre, ya que ella trabaja en el hospital y puede entrar a ver a Amaia y enterarse de qué está pasando. No tenía sentido avisar a todos los demás porque no podríamos estar tanta gente en la sala de espera.
Llevamos lo que parece una eternidad en el hospital, cuando mi madre viene a darnos noticias.
-Mamá, ¿Cómo está Amaia? ¿Qué le ha pasado?- le pregunto nada más verla.
-Amaia está bien, así que podéis estar tranquilos. Tal y como dijeron los paramédicos que la trajeron, estaba deshidratada y con la tensión demasiado baja. Le han hecho pruebas por si se había lastimado al caerse y no tiene ningún daño, aunque seguramente le dolerá todo el cuerpo.- nos cuenta ella. -Está despierta y me ha pedido que Lucca entre a verla. No puede entrar más gente porque sólo puede haber un acompañante con ella.-
-Está bien. Sabiendo que tú estarás con ella, nos quedamos más tranquilos. Nosotros esperamos aquí.- dice la madre de Amaia cuando la miro buscando su aprobación.
Sigo a mi madre hasta la habitación donde tienen a Amaia. Cuando abro la puerta, veo que hay una enfermera con ella, pero al vernos se marcha.
-¿Estás bien amor?- pregunto acercándome a ella.
-Bueno, yo os dejo solos. Voy a hacer compañía a tu familia.- dice mi madre antes de que Amaia conteste y, sin decir nada más, sale por la puerta.
-Lucca, tenemos que hablar.- dice Amaia, lo que hace que me preocupe.
-¿Qué pasa? Me estás preocupando. ¿Han encontrado algo malo en tus pruebas?-
-No. Bueno, yo creo que no es nada malo, pero no se qué pensarás tú.- contesta ella.
-No estoy entendiendo nada, Amaia.-
En vez de decirme nada más, me entrega un papel doblado que no había notado que tenía en su regazo.
Al desdoblarlo, hay muchas palabras que no comprendo, pero, al llegar al final de la hoja, leo algo que entiendo perfectamente.
“Embarazo: Positivo. Tiempo de gestación: 3 semanas.”
En ese momento, levanto la mirada del papel para mirar a Amaia a la cara y veo que tiene lágrimas en los ojos.
-¿Estás embarazada?- pregunto casi sin voz y ella me contesta asintiendo.
Entonces, suelto el papel y, tomando su cara entre mis manos, la beso.
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Editado: 01.04.2026