Amaia
Después del susto que nos hemos llevado debido a mi desmayo, que nos ha hecho estar un par de horas en el hospital, y de recoger los coches de mi hermano David y de Lucca, que seguían en el parque de bomberos, llegamos a casa de mis padres.
Desde que Lucca se ha enterado de que estoy embarazada, sólo se ha separado de mí cuando ha tenido que recoger su coche. Al principio, quería dejarlo y recogerlo en otro momento para quedarse junto a mí, pero al final lo convencí recordándole que con las niñas no podemos estar sin el coche.
Tenía un poco de miedo por ver cuál sería su reacción al saber del embarazo, pero su reacción no ha podido ser mejor. Estaba muy feliz y la verdad es que, aunque no haya sido planeado y el momento no es el mejor, yo también lo estoy. ¡Vamos a ser papás! ¡No puedo creerlo!
Me ha dicho que, aunque llevamos poco tiempo juntos, sabe que quiere pasar el resto de su vida conmigo y, al mirar su cara, pude ver que me estaba diciendo la verdad. Conozco todas sus expresiones y sé cuándo me está mintiendo, aunque a veces me haga la loca.
Cuando hemos llegado a casa de mis padres, Zara estaba un poco preocupada porque había escuchado a mi hermano Rodri y a mi cuñada Alicia hablando sobre que estábamos en el hospital, así que le hemos tenido que decir que yo había tenido una pequeña caída pero que estaba bien.
Ella se ha quedado un poco más tranquila, pero, aún así, ha costado que se separara de mi lado. Sólo ha consentido hacerlo cuando le hemos dicho que yo tenía que descansar, así que ahora Rodri la está entreteniendo mientras yo estoy sentada en mi cama con la espalda apoyada en el cabecero y con Lucca y mi madre haciéndome compañía.
-¿Me vais a contar qué ha dicho el médico? Porque Isabel estaba muy sonriente en el hospital y vosotros también lo estáis, así que me estáis haciendo sospechar.- dice mi madre, lo que hace que Lucca y yo nos miremos y sonriamos.
-Te lo vamos a contar, pero tienes que prometer que no se lo vas a decir a nadie. Únicamente se lo puedes decir a papá, pero a nadie más.- le pido y sé que ella me hará caso.
-Estás embarazada, ¿Verdad?- pregunta con una sonrisa.
-Sí, pero estoy de sólo 3 semanas, así que no quiero que nadie más lo sepa por ahora.- le cuento yo y ella viene corriendo a abrazarme.
-Yo estoy de acuerdo con ella, Luisa. Es mejor esperar hasta que esté de un poco más de tiempo y se pueda hacer la primera ecografía.- dice Lucca.
-Entonces te vas a vivir definitivamente con Lucca, ¿No?-
-Por supuesto.- le contesta Lucca sonriendo.
-Yo no he aceptado. Es más, no me has pedido formalmente que me vaya a vivir contigo.- digo yo con falsa cara de molestia, lo que hace que Lucca se arrodille al lado de mi cama.
-Amor, bellissima mia, ¿Quieres vivir conmigo y con nuestras hijas? Y te aclaro que no voy a dejar que vivas lejos de mí estando embarazada de nuestro bebé. Si no vienes a vivir a la que ya considero como nuestra casa, tus padres tendrán que hacernos un hueco aquí a Zara y a mí.- dice él con cara pícara.
-Pues supongo que tendré que irme a vivir con vosotros. Aquí no hay hueco para más gente.- respondo yo sonriéndole.
-Entonces necesitarás una maleta para llevarte más ropa. Voy a ir a por una.- dice mi madre saliendo de la habitación y dejándonos solos.
-¿De verdad estás de acuerdo en venir a vivir conmigo?- pregunta Lucca sentándose en la cama conmigo.
-Claro que sí, tonto. No podría separarme de Zara y de ti.- le digo besándole. -Aunque, quizás estos días, deberíamos pedirle a alguno de nuestros hermanos que vengan a echarme una mano en casa mientras tu estás trabajando. El médico ha dicho que tengo que hacer reposo y tus vacaciones no empiezan hasta dentro de una semana. A Rodri seguro que no le importa venirse con nosotros unos días.-
-No te preocupes por eso. Le he mandado a mí jefe un mensaje diciéndole que necesitaba gastar mis días de asuntos propios esta semana debido a tu desmayo y no me ha puesto ningún problema. Así que soy todo tuyo durante las próximas 5 semanas.- me contesta él.
-Eso me deja más tranquila. Voy a preparar algo de ropa entonces para que nos la llevemos después cuando volvamos a casa.- le digo haciendo el intento de levantarme, pero no lo consigo porque Lucca me lo impide.
-De eso nada, bellissima. Tú te quedas en la cama haciendo reposo mientras yo preparo lo que necesites. Sólo tienes que decirme lo que hace falta.- dice levantándose de la cama.
-Está bien.- le contesto yo y me pongo a indicarle qué cosas tiene que coger y dónde están.
Al final, entre mis cosas y las de Mireia, llenamos una maleta y una mochila.
Hay muchas cosas que no nos podemos llevar, como la cuna de Mireia, pero mi hermano Rodri se ofrece a desmontarla y llevárnosla a casa mañana. Él es el que la montó y, como se le dan muy bien esas cosas, acepto encantada.
Cuando les hemos contado a mis hermanos y a mi padre que me voy a vivir definitivamente con Lucca, han dicho que ya se lo imaginaban. Han visto lo felices que somos, así que sabían que era cuestión de tiempo.
Zara se ha puesto muy contenta cuando se ha enterado. Está encantada de que su mamá y su hermanita vivan con ella.
#5990 en Novela romántica
#2248 en Otros
#605 en Humor
enemies to lovers, comedia romántica odio-amor, romance peleas y humor
Editado: 01.04.2026