¿ Dónde estabas cuando te buscaba ?

Capítulo 36 - Secuestradas

Lucca

Hace 3 semanas que Nacho intentó incendiar el taller de mi cuñado Rodri y la policía no ha conseguido encontrarlo todavía. Se está haciendo de rogar y eso no me gusta. Odio la incertidumbre de cuándo va a aparecer.

Rodri incluso ha comenzado a arrepentirse de haberlo dejado escapar, pero él hizo lo correcto. No podía dejar un incendio fuera de control sin nadie apagándolo y él irse a cazar una quimera porque, cuando él hubiera salido a la calle, Nacho ya habría desaparecido.

Después de que Rodri recibiera el mensaje donde decía que Amaia volvería con él, fuimos a la policía y les mostramos todos los mensajes que nos había mandado y les contamos que nos había estado espiando.

Al principio, lo vieron como amenazas vacías, sin fundamento, pero, cuando vieron las pruebas que había en contra de Nacho en los incendios provocados, se dieron cuenta que el asunto era lo bastante grave como para que se le buscara con todos los agentes que hubiera disponibles.

Además, David está investigando por su cuenta como un loco, pero no ha encontrado ni un rastro que seguir. Pareciera que Nacho se hubiera esfumado de la tierra. Ojalá fuera verdad que se hubiera ido, pero no lo creo.

Como no encontraban nada de él, tanto la policía como David, decidieron investigar a su hermana Carmen y a Rocio para ver si, a través de ellas, conseguían dar con Nacho, pero ellas también han desaparecido.

Puede parecer que han huido para que no detuvieran a Nacho, pero yo estoy seguro de que está dejando que pase el tiempo para que nos descuidemos y así llevar a cabo su último plan, que es llevarse a Amaia, cosa que ninguno de nosotros piensa permitir.

Amaia es la única que no sabe que, en el mensaje que recibió Rodri, Nacho amenazaba con llevársela. No se lo hemos dicho para evitarle el estrés que, en su estado, puede ser muy perjudicial, aunque los únicos que saben que está embarazada son nuestros padres. Los demás creen que lo que tiene es un cuadro de ansiedad bastante grave que hace que se le baje la tensión y se desmaye. Por eso no la dejamos sola ni un solo momento.

Afortunadamente, ella se encuentra bastante mejor. A sus 6 semanas de embarazo, sólo tiene náuseas por las mañanas y está comiendo muy bien porque siempre tiene apetito y come comida muy sana.

Ahora mismo, ella está en casa con mis hermanas, mi cuñada Clara y los niños, mientras Tony y yo hemos venido a comprar algunas cosas para la barbacoa que vamos a hacer hoy con toda la familia al completo.

En eso estamos, cuando él móvil de mi hermano suena y, como vemos que es mi hermana Helena, contesta, pensando que se les ha olvidado decirnos que compremos alguna cosa.

-Dime Helena, ¿Qué se os ha olvidado?- pregunta divertido, pero se pone muy serio de repente. -¿Habéis llamado a la policía?- dice y, en ese momento, me temo lo peor. -Vale, vamos ahora mismo para allá.- dice y cuelga en ese mismo instante.

-Tony, ¿Qué está pasando?- le pregunto muy preocupado.

-Tenemos que ir a tu casa en seguida.- me contesta muy serio y empieza a ir hacia la salida.

Yo lo sigo y, al llegar al coche, él me hace un gesto para que le de las llaves, así que me siento en el asiento del copiloto.

-Tienes que estar tranquilo Lucca, porque…- empieza a decir él, pero yo le corto.

-Se la ha llevado ¿Verdad?- le pregunto y, en su mirada, puedo ver que la respuesta es sí.

-Sí, pero no sólo se la ha llevado a ella. También se ha llevado a Bea y no entiendo por qué lo ha hecho.- me cuenta él.

-Pero, ¿Cómo ha pasado? ¿Se las han llevado y los demás no han visto nada?- pregunto sin entender qué está pasando.

-Por lo que he entendido, porque están todas muy nerviosas, Bea ha llegado a tu casa después de resolver un problema en una de sus clases y, al llegar, Amaia ha ido a abrirle. Ha sido entonces cuando han escuchado el chirrido de un coche y, al asomarse, ellas ya no estaban.- me cuenta Tony igual de preocupado que yo, pero, él a diferencia de mí, es capaz de mantener la cabeza fría en estos casos.

-Esto no puede estar pasando Tony. No puedo perderla. Le puede hacer mucho daño en su estado y yo no me lo perdonaría jamás.-

-¿En qué estado Lucca? ¿Amaia esta embarazada?- pregunta él y yo sólo puedo asentir.

-Está de 6 semanas.- le contesto en un susurro. -Queríamos esperar unas semanas más para contarlo. Sólo lo saben sus padres y los nuestros.- le digo y, voy a decirle algo más, pero en ese momento me acuerdo de la fantástica idea que tuvo mi cuñado David y me doy cuenta de que tengo que llamarlo inmediatamente. Y, efectivamente, es lo que hago.

-Dime Lucca, estábamos ya saliendo para la barbacoa. Hace falta…-

-David eso da igual. Tienes que escucharme. Se han llevado a Amaia y a mi hermana Bea. Tienes que activar el localizador de sus pulseras. La policía supongo que ya va hacia mi casa.- lo que hace que Tony me responda con un asentimiento. -Así que ven corriendo a mi casa. Tenemos que rastrearlas cuando antes.- le digo y después cuelgo.

-¿A que pulseras te refieres Lucca? ¿Cómo las vais a localizar por una pulsera?- pregunta Tony.

-¿Recuerdas los regalos que os repartimos a todos David, mi suegro, papá y yo hace unas semanas?- le pregunto yo a él.




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