Amaia
Hoy toda la familia viene a hacer una barbacoa y a pasar el día en la piscina de casa, lo que no puede hacerme más feliz.
Las últimas semanas han sido muy tranquilas. Nacho no ha vuelto a dar señales de vida, así que espero que haya vuelto a macharse, aunque no estoy muy segura de ello. No le gusta perder, así que creo que simplemente está esperando que se calmen un poco las cosas para volver actuar.
A pesar de eso, he decidido intentar mantenerme lo más tranquila posible, ya que no gano nada estando todo el día nerviosa. Hay momentos en que no lo consigo, por lo que procuro estar ocupada todo el tiempo que puedo para no estar pensando en algo que puede pasar o no.
Con respecto a mi embarazo, parece que está yendo mejor. Ya no tengo tantas náuseas y estoy comiendo bastante porque siempre tengo hambre. Si es verdad que me siento más cansada de lo normal, pero es algo lógico en mi estado.
Aún no les hemos contado a nuestros hermanos que estoy embarazada. Tanto Lucca como yo pensamos que es mejor esperar un poco más, por lo menos hasta que me haga la primera ecografía y confirme que todo está bien, lo que será dentro de 2 semanas.
Aunque no sepan de mi embarazo, todos están muy pendientes de mí. Nunca me dejan sola porque tienen miedo de que me vuelva a dar un desmayo por culpa de la ansiedad, que es lo que les hemos dicho a todos que tengo.
Pero el que más pendiente está de mí, sin lugar a dudas, es Lucca. No me deja hacer casi nada de la casa, lo que ha hecho que me haya enfadado un par de veces con él. Entiendo que está muy preocupado por mí, pero hay veces que me saca un poco de quicio que quiera hacer él todo.
Cuando se lo conté a su madre, me dijo que iba a hablar con él, así que espero que ella le haga entrar un poco en razón y se dé cuenta de que hay muchas cosas que sí puedo hacer estando embarazada y que no tengo que estar todo el día quieta sin hacer nada.
Aun así, sí que es verdad que está mucho más cariñoso de lo que ya era conmigo. Le encanta acariciarme la barriga e incluso, cuando estamos tumbados en la cama, le gusta hablarle al bebé, lo que me causa muchísima ternura.
Estoy pensando en eso mientras veo como las hermanas de Lucca y Clara están en la piscina jugando con los niños. La única que falta es Bea, que tiene que estar a punto de llegar.
Yo, mientras tanto, estoy tumbada en una hamaca tomando un zumo de frutas, ya que hace calor y no quiero que se me baje la tensión.
Es entonces cuando suena el timbre de la casa.
-Esa debe ser Bea. Voy a abrirle la puerta, ahora vengo.- les digo a las chicas entrando en casa.
Por el interfono, veo que efectivamente es Bea, así que le doy al botón de abrir la verja y abro la puerta de la casa.
Al salir al jardín delantero, veo que Bea está hablando con alguien, pero no sé con quién, así que salgo creyendo que pueden ser mis padres o los suyos, que también vienen a la barbacoa familiar.
Cuando llego a su lado, veo que no son ninguno de ellos, sino dos hombres que, al verme a mí, nos apuntan a ambas con unas pistolas.
-Será mejor que estéis calladitas y vengáis con nosotros si no queréis que entremos y le hagamos daño a quien esté dentro.- dice uno de ellos acercándose más a nosotras.
-Está bien.- digo agarrando a Bea de la mano y yendo hacia el coche que nos indican, que está a unos 15 metros de la entrada de casa.
Uno de los hombres se sienta en el asiento del conductor y el otro se sienta con nosotras en la parte de atrás. En ese momento, es cuando me doy cuenta de que en el asiento del copiloto hay alguien sentado y, al mirar quién es, veo que es Carmen, la hermana de Nacho.
-Os dije que sólo la cogierais a ella.- les dice a los dos hombres. -Pero bueno, ya no se puede hacer nada, así que arranca idiota, antes de que alguien se dé cuenta de que ellas faltan de la casa.- le grita al que está en el asiento del conductor, quién arranca el coche a toda velocidad.
-¿Por qué estás haciendo esto Carmen? No te das cuenta de que estás cometiendo una locura.- le digo a la que, en su día, consideré mi mejor amiga.
-Cállate estúpida. No tengo ganas de escucharte. Eres insufrible, siempre tan modosita.- me dice girándose en su asiento para mirarme. -Por tu culpa, mi hermano sufrió mucho, así que sólo estoy haciendo lo que te mereces. Ahora cállate la boca si no quieres que tire a tú amiguita mientras aún vamos en el coche en marcha.- me amenaza llena de ira y, como no quiero que le hagan nada a Bea, me quedo callada observando por donde vamos.
Después de lo que me parece una eternidad, llegamos a una casa que reconozco perfectamente. Estamos en la casa de la abuela de Nacho, aunque ya no se ve como antes.
Cuando venía con Nacho a ver a su abuela, el jardín estaba perfectamente cuidado y la fachada se veía escrupulosamente limpia. Ahora, sin embargo, se nota que las ventanas tienen suciedad que no se ha limpiado desde hace meses y el jardín está lleno de malas hierbas y césped totalmente seco.
Carmen y sus matones, nos obligan a entrar en la casa y veo que el interior no está mucho mejor que el exterior.
Los muebles están tapados con sábanas que están llenas de polvo, al igual que las cortinas. Hay telas de arañas en todas las esquinas y huele a humedad.
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Editado: 01.04.2026