Amaia
-Bien. Ya nos has soltado. ¿Ahora por dónde vamos a salir? Porque, si salimos por donde tú has venido, nos verán seguro y, entonces, tu ayuda no habrá servido para nada.- le pregunto a Rocío cuando terminan de desatarme entre Bea y ella.
-Ahí detrás hay una puerta que da al jardín. No se ve a simple vista porque está escondida detrás de una estantería, pero está ahí.- dice señalando al fondo del sótano.- Saldremos y nos esconderemos en el cobertizo que hay al final del jardín hasta que sea seguro marcharnos. Nadie sabrá que estamos allí.- nos explica yendo hacia una estantería y, después de moverla un poco, vemos una puerta que Rocio abre con una llave que tenía en el pantalón.
Bea y yo nos miramos y, después de unos segundos, la seguimos. Es mejor estar fuera que encerradas en este sótano asqueroso. Estando fuera tenemos más posibilidades de escapar, o de escondernos hasta que David y Lucca nos encuentren.
Salimos al exterior y Rocio nos lleva por un camino que está bastante escondido detrás de unos arbustos mal cortados, por lo que no creo que sea muy visible desde la casa.
No tardamos mucho tiempo en encontrar el cobertizo, al que entramos intentando hacer el menor ruido posible.
-Creo que, mientras esperamos a que podamos salir, estaría bien que nos explicaras por qué nos ayudas. Hasta donde sé, Nacho y tu tenéis una relación, así que no entiendo porque lo traicionas.- le digo a Rocio después de que cierra la puerta del cobertizo con llave.
-Teníamos una relación, pero después de enterarme de todo lo que ha hecho y de lo que pretende hacer, no puedo seguir con él.- contesta ella muy seria. -Empecé a salir con él porque me daba todo lo que Lucca no. Yo quería emoción, viajar, lujos, y eso Lucca no me lo daba. Él quería quedarse en casa formando un hogar para Zara, y a mí eso me aburría. Yo nunca quise ser madre.- nos cuenta y se queda callada por un momento.
-Entonces, ¿Tú no has ayudado a Nacho?- le pregunto yo.
-¡Por supuesto que no! ¿Cómo iba a ayudarle con todos esos incendios? ¡Es una locura! ¡Podía haber herido a alguien!- dice y, por la cara que pone, parece que dice la verdad. -Yo quería que nos quedáramos en Barcelona. Allí nos iba bien, pero, después de que muriera la abuela de Nacho y de que le diagnosticarán el trastorno límite de la personalidad, él quiso volver. Yo acepté porque creí que estaba tomando su medicación, pero no lo está haciendo y se está volviendo cada vez más irascible y violento.-
-Y, ¿Por qué no lo denunciaste? Es lo que cualquier persona normal hubiera hecho.- le pregunta Bea.
-Porque me enteré hace apenas unos días y no quería que me hiciera nada a mí. ¡Está completamente loco! Cometió todos esos incendios porque, según él, eso borraría todos los malos recuerdos de vuestro pasado y así tú querrías volver con él. Estaba esperando el momento idóneo para escapar, pero entonces vi como os traían y no podía dejar que os hiciera daño.-
-Y, ¿A ti que más te da? Eres una mujer egoísta, que sólo piensa en si misma.- le dice Bea enfadada.
-Lo sé, pero no voy a colaborar en ningún crimen. Nacho dice que quiere a Amaia, pero estoy segura de que, cuando Amaia no le dé lo que él quiere, será capaz de matarla.- le contesta mirándome a mí. -Carmen le ayudará. Te odia con toda su alma.- dice pero es entonces cuando escuchamos ruido afuera, por lo que nos quedamos totalmente calladas.
No sé cuánto tiempo llevamos dentro del cobertizo sin movernos, pero yo empiezo a encontrarme mareada. Voy a decírselo a Rocio y a Bea cuando escuchamos cómo intentan abrir la puerta desde fuera y, después de unos segundos, lo consiguen.
Creía que quien abriría sería Nacho, Carmen o alguno de sus matones, pero quien lo hace es un policía, que al vernos parece aliviado.
-¡Están aquí y están bien!- le grita a alguien que está fuera. -Podéis salir. Ya estáis a salvo.- nos dice a nosotras, así que nos levantamos de donde estábamos sentadas y salimos del cobertizo.
Al hacerlo, no sólo veo a un grupo de policías, sino que también están mis hermanos, Tony y Lucca, que vienen corriendo hacia nosotras.
-¿Estáis bien?- nos preguntan todos a la vez.
-Sí, sabía que vendríais a por nosotras.- contesta Bea abrazándose a Tony mientras Rocio se aparta de nosotros.
-Yo…, yo no me encuentro bien.- digo yo tambaleándome un poco, lo que hace que Lucca me coja entre sus brazos.
-Hay que llevarla al hospital. Está embarazada.- le dice a uno de los policías que están cerca nuestra.
-Uno de mis compañeros los llevará al hospital. Deben revisarlas a ambas.- contesta y, acto seguido, avisa a otro policía para que nos lleve al hospital.
Como todos no podemos ir en el coche patrulla, Tony y mis hermanos se van en el coche de Lucca, y él viene con Bea y conmigo.
-Estoy muy mareada.- le digo a Lucca cuando vamos de camino.
-Tranquila amor. En un momento llegaremos al hospital. Todo va a salir bien.- me dice para tranquilizarme, aunque más bien creo que lo dice para tranquilizarse él.
-Lo sé. Todo va bien cuando estoy contigo.- le contesto intentando sonreír.
-Él no…, no os ha hecho nada, ¿Verdad?- pregunta mirándonos a Bea y a mí.
#5990 en Novela romántica
#2248 en Otros
#605 en Humor
enemies to lovers, comedia romántica odio-amor, romance peleas y humor
Editado: 01.04.2026