¿ Dónde estabas cuando te buscaba ?

Capítulo 42 - ¿Quieres casarte conmigo?

Lucca

Llevo una semana estando bastante nervioso, desde que encargué el anillo de compromiso, y creo que Amaia lo ha notado, aunque no me ha dicho absolutamente nada.

Mi hermana Helena piensa que, como la semana que viene es el cumpleaños de Amaia, ella lo que sospecha es que le estamos preparando alguna fiesta sorpresa, pero no se imagina que le voy a pedir que se case conmigo.

Está noche será el día en el que le pida matrimonio y espero que su respuesta sea afirmativa. Me da mucho miedo que me diga que no porque no sé cómo podríamos seguir la relación después de esa negativa.

He pensado mucho en cómo debería proponérselo, en cuál sería la propuesta de matrimonio perfecta para Amaia, si hacerlo en privado, delante de toda la familia, o invitándole a cenar a un restaurante y, al final, he decidido hacerlo en casa decorando el jardín igual que lo hice para nuestra primera cita.

En su momento, me dijo que esa primera cita le había gustado mucho porque yo lo había preparado todo, así que creo que es la mejor opción.

La única diferencia con respecto a aquella vez es que esta noche nuestras hijas estarán también. No podría proponérselo sin que ellas estuvieran con nosotros.

Para preparar todo voy a contar con la ayuda de Helena, Bea, Clara y Tony, que son los únicos que saben de la proposición.

Las chicas han convencido a Amaia de pasar la tarde en el centro comercial comprando ropa para sacarla de casa y que así Tony pueda ayudarme a preparar la sorpresa.

Ella quería llevarse a las niñas, pero le dije que se merece tener una tarde de relax con las chicas, así que al final ha aceptado. Dentro de unos meses tendremos 4 hijos y no tendremos mucho tiempo para salir con los amigos, por lo que creo que es bueno que lo haga ahora que puede.

Así que ahora mismo estamos Tony y yo preparando todo el jardín con la ayuda de Zara.

Mireia no entiende lo que va a pasar esta noche porque es muy pequeña, pero Zara sí, así que se lo he contado nada más que Amaia ha salido por la puerta.

He esperado hasta el último momento porque no me fiaba de que se le escapara algo y menos mal que lo he hecho así, porque está que no puede disimular la emoción.

En este momento, está saltando por todo el jardín, cantando que sus papis se van a casar, mientras recoge todos sus juguetes, lo que está haciendo que Mireia esté muerta de risa al verla.

A Mireia la hemos metido en su parque con sus juguetes para tenerla más controlada. No podría estar tranquilo preparándolo todo con ella suelta por ahí. Desde que aprendió a andar, hay que tener mucho cuidado con ella porque es muy inquieta y quiere explorarlo todo.

Cuando está más o menos todo montado en el jardín, le pido a mi hermano que vaya cortando las verduras para la cena mientras yo baño lo más rápido que puedo a las niñas. A él se le da muy bien cocinar, así que no me preocupa que las arruine.

Después de eso y de ducharme yo también, dejo a Tony cuidando de las niñas y haciendo un camino de velas desde la puerta de casa hasta la del jardín para que, cuando llegue Amaia a casa lo vea y sepa que tiene que seguirlo.

Mientras tanto, yo hago la cena y, como Amaia tiene que cuidar su alimentación y las niñas van a cenar con nosotros, he decidido hacer pechuga de pollo con verduras variadas y patata asada. Es una comida bastante sana y a todos nos gusta. De postre, vamos a comer helado, ya que no me da tiempo de preparar un postre más elaborado.

Estoy dándole los últimos detalles a todo, cuando me llega un mensaje de mi hermana Bea diciendo que van a salir ya del centro comercial, así que tengo sólo 15 minutos antes de que Amaia llegue a casa.

Mi hermano se despide de nosotros deseándome suerte y se va rápidamente para no cruzarse con ella.

Les digo a las niñas donde se tienen que colocar y, cuando me doy cuenta, escucho que Amaia está entrando por la puerta, por lo que les digo que estén en silencio.

-¡Sorpresa!- gritamos Zara y yo cuando vemos a Amaia saliendo al jardín. Mireia lo hace unos segundos después, lo que hace que todos nos riamos.

-Así que por esto habéis insistido tanto en que saliera, ¿No? Sois unos mentirosillos.- dice Amaia sonriendo.

-No te queríamos mentir.- dice Zara acercándose a ella. -Es que no podíamos preparar la sorpresa si tú estabas en casa. Ha sido por una buena causa.-

-Bueno, por eso no me voy a enfadar. Está todo muy bonito.- dice Amaia mirándome con una sonrisa y veo como le brillan los ojos al ver la forma en la que hemos decorado el jardín.

-Me alegro de que te haya gustado.- le digo acercándome a ella para besarle. -Ahora te tienes que sentar en la mesa para que Zara y yo traigamos la cena a la mesa.-

-Mami, tú te tienes que sentar en esta silla.- dice Zara tal y como lo hemos ensayado.

La ha sentado de espaldas a la puerta del jardín, para que, cuando llegue el momento, pueda arrodillarme detrás de ella sin que se dé cuenta.

La cena se nos hace bastante entretenida, ya que Zara le pide a Amaia que le cuente todo lo que ha hecho por la tarde con sus tías, así que, cuando me quiero dar cuenta, llega el momento del postre y de que le pida matrimonio a Amaia.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.