¿ Dónde estabas cuando te buscaba ?

Extra 2 - Marido y Mujer

Amaia

Hoy es el día de mi boda y estoy terriblemente nerviosa. Sé que no es la primera vez que me caso, pero, aun así, estoy atacada. En mi primera boda estaba súper tranquila, así que no entiendo porque hoy estoy así.

Mi boda con Nacho fue algo muy íntimo, sólo estuvieron mis padres, mis hermanos, la abuela y la hermana de Nacho, unos cuantos de sus amigos y ya está. Él no quería que invitáramos a mucha gente y, como yo estaba tan enamorada de él que hacía todo lo que me pedía, acepté que fuera una boda rápida en los juzgados y después un pequeño almuerzo.

Yo siempre quise una boda al atardecer, en el campo con todo lleno de rosas azules, pero Nacho decía que eso era demasiado cursi y que le daba vergüenza casarse así.

Pero, ¿Qué hago pensando en él? Es una estupidez que lo siga haciendo. La psicóloga me ha dicho que es normal que lo haga y que a veces lo compare con Lucca en algunas cosas, pero no quiero hacerlo, así que me lo saco de la cabeza.

La boda será justo como siempre lo soñé. Se va a celebrar en una casa rural que está a 1 hora de Madrid, así que hemos puesto un autobús para que los invitados que no quieran conducir no tengan que hacerlo.

La familia se quedará a dormir durante todo el fin de semana, pero las 3 niñeras que hemos contratado para que cuiden de nuestros hijos y nuestros sobrinos por la noche, mientras nosotros terminamos de celebrar, únicamente se quedarán a dormir esta noche. Puede parecer que son muchas niñeras, pero son 7 niños que son muy inquietos, así que pensamos que sería mejor que hubiera varias personas vigilándolos.

Estoy mirando desde la terraza de la habitación que compartiremos Lucca y yo y lo que veo me encanta. El jardín esta precioso adornado de azul y blanco, que son nuestros colores favoritos.

Tanto el camino que lleva al arco donde nos casaremos como el arco en sí están decorados con rosas azules y blancas.

Para alumbrar el jardín cuando se haga de noche, ya que nos casamos al atardecer, hay farolillos que se iluminarán de esos mismos colores.

Las mesas donde servirán la cena están situadas a los lados del camino por el que llegaré hacia mi futuro esposo, ya que no queríamos tener que estar cambiándonos de sitio para cada cosa. Los invitados verán la ceremonia desde las mesas donde cenarán.

En la mesa presidencial, a parte de Lucca y de mí, cenarán nuestros padres y nuestros hijos, ya que tanto Lucca como yo queremos que los niños estén junto a nosotros. Además, los mellizos, que ya tienen 9 meses, no suelen querer estar muy lejos de nosotros.

Vuelvo a entrar a la habitación y me dirijo a la habitación donde me arreglaré para la boda y me encuentro con todas las mujeres de la familia, que se están arreglando ya en su mayoría.

-¡Por fin llegó la novia! Si no supiera lo mucho que amas a mi hermano hubiera pensado que te habías fugado.- dice Helena nada más verme, lo que me hace reír.

-Sólo estaba viendo el jardín desde la habitación nupcial. ¿Y los niños?-

-Están todos juntos en la habitación de al lado con las niñeras. Ellas se van a ocupar de irlos arreglando y entre nosotras nos turnaremos para ir a ver que todo va bien, así que no te preocupes.- me contesta Bea.

-Es hora de que nos pongamos manos a la obra.- me dice mi madre llevándome hacia el tocador y haciéndome que me siente.

Cómo el peinado que quiero llevar no es muy elaborado y el maquillaje tampoco no he contratado ni a una peluquera ni a una maquilladora, sino que mi madre me va a hacer el peinado y Helena va a maquillarme.

Cuando mi madre termina el peinado que he elegido me quedo maravillada. Es una trenza que rodea mi cabeza a modo de corona con mis rizos sueltos hasta la cintura. La trenza está decorada con horquillas que son pequeñas rosas azules, a juego con toda la decoración de la boda.

Con el maquillaje no tardamos mucho tiempo, ya que quiero ir lo más natural posible. No soy una mujer a la que le guste maquillarse y, aunque sea mi boda, no voy a cambiar mi forma de ser, quiero ser fiel a mi esencia.

Al terminar de maquillarme, entre mi madre, mi suegra, Helena y Bea me ayudan a ponerme el vestido.

El vestido que he elegido tiene el cuerpo de encaje floral y transparencias medidas que dibujan el escote corazón con tirante ancho. La espalda se abre en V profunda y remata una cola que no es muy amplia, para que me resulte fácil moverme.

-¡Estás preciosa!- dice mi madre emocionada cuando terminan de ponerme el vestido.

-Tu madre tiene razón. Mi hermano se va a quedar mudo cuando te vea.- dice Helena.

-Hablando de nuestro hermano…, Rodri dice que está muy nervioso y que, si no bajas pronto, es capaz de venir a buscarte.- dice Bea y todas nos reímos porque sabemos que es capaz de hacerlo.

-Está bien, vamos antes de que arme un revuelo. Ya sabéis en que orden tenéis que ir.- les digo a todas cogiendo mi ramo de rosas azules.

Entonces, bajamos al jardín, donde me encuentro con mi padre, pero no me da tiempo de hablar con él porque empieza la música.

Primero salen Zara y Mireia, que van arrojando pétalos de flores por todo el camino.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.