Lucca
Estoy haciendo el desayuno para Amaia cuando escucho un ruido y me quedo totalmente quieto.
Hoy es nuestro tercer aniversario de bodas y quiero darle una sorpresa. Aunque no es tan sorpresa porque es algo que hago todos los años. La única diferencia es el regalo que le he comprado este año.
Ella siempre ha querido viajar a Londres, pero no lo hemos hecho por los niños, así que, ahora que los mellizos son un poco más independientes y los podemos dejar con sus abuelos o con sus tíos, he decidido que es momento de que hagamos un viaje los 2 solos. No lo hacemos desde que nos fuimos de luna de miel y, entonces, sólo nos fuimos un fin de semana porque los niños eran muy pequeños.
Me cuesta creer que ya hayan pasado 3 años desde que nos dimos el “sí, quiero”.
El día de nuestra boda, a pesar de que los dos estábamos muy nerviosos, todo fue perfecto y, a partir de entonces, todo ha ido estupendamente bien.
Hemos tenido nuestras pequeñas discusiones, como todas las parejas, pero eso es totalmente normal.
Tenemos 4 hijos maravillosos que nos alegran la vida todos los días.
Después de que nos casamos, Amaia adoptó a Zara y yo adopté a Mireia, por lo que cambiamos sus apellidos para que fueran los mismos que los de los mellizos. Queríamos que no hubiera diferencias entre nuestros 4 hijos.
Para mí, Mireia es exactamente igual que cualquiera de sus hermanos, aunque no lleve mi sangre, y a Amaia le pasa exactamente lo mismo con Zara.
Zara ya tiene 9 años y, aunque de pequeña era muy inquieta, convertirse en hermana mayor le tranquilizó un poco el carácter. Hace travesuras como cualquier niña de su edad, sobre todo cuando se junta con sus hermanos y sus primos, pero suele ser la que tranquiliza y cuida de los demás.
Mireia, a sus 5 años, sigue siendo tan revoltosa como lo era cuando la conocí. No tiene ningún tipo de maldad y nunca miente, pero tiene una imaginación asombrosa a la hora de ocurrírsele todo tipo de travesuras. Lo bueno es que siempre reconoce que ha sido ella.
Los mellizos, Rodri y Lucca, tienen 3 años y medio y tienen caracteres un tanto diferentes.
Rodri es más parecido a Zara. Es tranquilo, incluso un poco tímido con la gente que no conoce, pero cuando sus hermanos o sus primos lo invitan a hacer cualquier travesura se une sin dudarlo.
Lucca, sin embargo, es igualito a Mireia. Los 2 son unos auténticos terremotos por separado y, cuando se juntan, son imparables. Él habla con todo el mundo y siempre se está riendo.
Lo bueno es que los 4, aunque se pelean como todos los hermanos, se quieren con locura. Son muy protectores los unos con los otros y es mejor que nadie se meta con uno de ellos porque los demás no dudarán en ir en su ayuda.
Sonrío al pensar en la hermosa familia que he formado junto a Amaia mientras estoy pendiente del ruido que he escuchado, ya que no quiero que Amaia me pille con las manos en la masa.
En ese momento, alguien entra en la cocina, pero afortunadamente no es ella. Es Zara, que viene acompañada de sus hermanos.
-¿Qué hacéis levantados tan temprano?- les pregunto a los 4.
-Hoy hace 3 años que mamá y tú os casasteis, así que venimos a ayudarte a prepararle el desayuno.- me contesta Zara.
-Está bien, podéis ayudarme, pero no hagáis ruido para que mamá no se despierte.- digo poniéndole un delantal a cada uno, sentando a los mellizos en sus sillas para que puedan ayudarme y ayudando a Mireia a que se suba en una banqueta para que llegue a la encimera.
El desayuno que preparamos no es nada del otro mundo. Es un zumo de naranja, tostadas con mermelada de frambuesas, la favorita de Amaia, y una ensalada de frutas.
Cuando terminamos de prepararlo, lo pongo todo en una bandeja, añado el sobre con el regalo de Amaia, lo adorno con una rosa azul y me dirijo hacia la habitación en compañía de los niños.
Al entrar en el dormitorio, veo que Amaia está sentada mirando cosas en el móvil, pero al vernos lo deja a un lado.
-¡Sorpresa!- gritan los niños a la vez.
-¡Uy! ¿Pero qué es esto?- pregunta Amaia haciéndose la sorprendida.
-Te hemos preparado el desayuno entre los 5.- le contesta Lucca subiéndose a la cama y Rodri hace lo mismo inmediatamente después.
-Sí, hoy hace 3 años que papá y tú os casasteis, así que te hemos hecho esta sorpresa.- dice Zara.
-No es sorpresa si siempre hacemos lo mismo.- le contesta Mireia, lo que hace que Amaia se ría.
-No importa que no sea sorpresa. Es un detalle muy bonito, así que muchas gracias.- dice Amaia besando a nuestros 4 hijos, que están sentados a su alrededor.
-Denada.- contesta Zara. -Ahora nosotros nos vamos. Venga chicos, vamos a ver los dibujitos en la tele.- dice llevándose a sus hermanos.
Cuando salen de la habitación, pongo la bandeja en las piernas de Amaia y me siento al lado suyo.
-Feliz aniversario bellissima.- le digo a Amaia besándola.
-Igualmente amor.- me contesta ella. -¿Qué es esto?- pregunta al ver el sobre que hay en la bandeja.
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Editado: 09.04.2026