¿dónde están las niñas

Capitulo: 1#

Era primavera, y la casa de los Baxter estaba repleta de flores y juguetes en el patio trasero, era una casa para admirar y los niños siempre se detenían a mirar la casa y al dulce ancianito que regaba los miles de tulipanes y margaritas que habían en la entrada de la casa; pero los adultos no miraban ni se acercaban al anciano cuando se lo cruzában en la calle. Les decian a los niños que no se acercarán a esa casa y que no "molestan" al anciano.

Un adolescente, de 15 años, desde que era niño siempre quiso hablarle al anciano, se le veía dulce y amable y siempre tarareaba cuando regaba las plantas o cuidaba el jardín, siempre saludaba y decía "buenos días" con voz dulce a cualquiera que pasará por su vereda, sea del barrio o no, sea un conocido o no. Los nuevos del barrio o solo los que pasaban por ahí le devolvían el saludo o solo una sonrisa educada y seguían su rumbo, pero los que lo conocían, los del barrio, jamás le devolvían el saludo, ni siquiera se atrevían a mirarlo y hacían lo posible para no pasar por esa vereda.

Este curioso adolescente tenía una gran incertidumbre sobre este comportamiento que le tienen al anciano desde el día que su madre le dijo a su hermano de nueve años que empezaba a jugar en la calle.

<<"—No puedes ir a la casa del viejo Baxter ¿Ok? Si te saluda o algo tú solo haste el tonto y sigue jugando o ve con tus amigos, es mejor no molestarlo ¿De acuerdo, Víctor?— decía la mujer al frente del niño inquieto por salir a jugar, ya agarrando el pomo de la puerta.

—Sí, madre. Te prometo que no molestare al señor Baxter ¿Ya puedo irme?— hablo con respeto pero impaciente, ya girando el pomo de la puerta; y cuando su madre le dio el sí, el niño se fue corriendo con sus amigos más rápido que una presa corriendo de su depredador. Mientras tanto el adolescente escuchaba desde las escaleras.

—Madre... Ahora que me acuerdo, tú me dijiste lo mismo hace un par de años... Y a todos los niños de este barrio que conozco también les han dicho lo mismo ¿Puedo preguntar porque?

— Ay, hijo... El Sr Baxter es un hombre mayor, es mejor no molestarlo tanto, creo que ya tienes la edad suficiente para entender eso ¿No?

— Sí, eso lo sé... Pero no entiendo porque solo tenemos ese trato con el Sr Baxter y no con otros ancianos del barrio, a la Sra O'Higgins todos la tienen de niñera gratis.

— ¡Michael, no digas eso!— dice la mujer como si el joven hubiera dicho una gran falta al respeto— hijo... Lo que pasa es que el Sr Baxter es un hombre más... Más delicado, esta viejo y solo y no creo que quiera que lo molesten— dijo la mujer con una sonrisa que el chico sabía que era falsa, que lo que decía era una mentirá; pero no iba a palear con su madre así que solo le dio la razón y se fue a su habitación">>

°.•~🧸~•.°

El joven estaba sentado en el cordón de la vereda al frente de la casa de Baxter; comía un helado con unos amigos, sin prestar atención a lo que decían, solo mirando la ventana izquierda del segundo piso.

—¿Porque esa ventana tiene las cortinas rosadas? Todas las demás tienen cortinas amarillas... ¿Vivirá una mujer ahí?

—Es imposible, el Sr Baxter vive solo— dice su amigo el "colorado" a su izquierda.

—No siempre fue solo... Una vez escuché a mis abuelos decir que Baxter es viudo, pero no sé si tuvo hijos— dice su amigo su la derecha, el "maíz".

— ¿Entonces habrá tenido una hija? Porque no se porqué otro movimiento tendría esas cortinas rosas cuando todas son amarillas...

— Sí, pero antes no estaban así, la semana pasada estábamos acá con los chicos del club de deportes y esas cortinas estaban amarillas. Talvez se le mancharon las otras y puso esas. Se ven algo viejas—dijo el colorado.

—Mmm... Puede ser... Pero no sé. Mi madre dice que es un viejo vanidoso, por como tiene la casa— dice el maíz

— No creo que vanidad sea tener una casa bien cuidada. Mi madre dice que es porque está solo y no tiene nada que hacer—dice Michael.

—Puede ser; mis abuelos hacen los mismo, mí abuela se la pasa horneando, tejiendo y cuidando platas, y lo abuelo se la pasa arreglando su casa y haciendo cosas con madera, se la pasa en su taller de carpintería— dijo el colorado.

—Son viejos y no saben que hacer, por eso el Sr Baxter se la pasa cuidando su jardín—dice maíz.

—Sí... Seguramente es por eso, ya que no creo que nadie cuide tan asi su jardín— agrego Michael pero no muy convencido de lo que el mismo decía.

— ¿Que hacen acá de vagos frente a la casa del viejo Baxter? Lo niños no tienen que andar de chismosos— dijo una voz vieja detrás de ellos, era la Sra Romero, una vieja española que se mudó a Inglaterra hace muchos años, se decía que ella sabía todo sobre todos y sabía todo lo que había pasado en esa mansión de los Baxter; con ella aplicaba muy bien el viejo dicho "el diablo sabe más por viejo que por diablo".

— ¡L-lo sentimos, Señora! No estábamos de vagos, solo estábamos relajando nos un poco del calor— dijo Michael siempre educado con los ancianos.

— ¡No tienen que mirar mucho esa casa o verán un fantasma! Y los fantasmas son más feos que el de "El fantasma de Canterville".

— Con todo respeto, Sra Romero... Pero los fantasmas no existen, ya no somos niños como para sustarnos con "El fantasma de Canterville"— dijo el colorado.

—¡Jaja. Que tonta, claro que unos adolescentes como ustedes no le creerán a una vieja como yo! — Rio la señora y se dio la vuelta, para irse— Pero no es malo escuchar a los viejos aveces... Ustedes no vieron lo que yo y sus abuelos vimos... Y es mejor que se quede así— se va con ese sonido de su viejo bastón de roble oscuro.

°.•~🧸~•.°

La curiosidad es peligrosa en un adolescente, y más en un joven tan aventurero y terco como Michel... Talvez su peor pecado no fue la curiosidad, fue la terquedad y la obstinación. Y se crecían al compás de él mismo con el tiempo...




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