Dónde La Luz Se Atreve A Mirar

Promesas que sostienen la vida

El hospital olía a desinfectante y a silencio contenido. Nash caminó por el pasillo con pasos lentos, como si cada baldosa pesara toneladas. El médico había hablado, las enfermeras habían explicado, los papeles habían sido firmados… pero nada de eso parecía real hasta que la puerta se abrió frente a él.

La habitación estaba en penumbra. Sara yacía inmóvil en la cama, conectada a máquinas que marcaban el ritmo de una vida suspendida. Su rostro estaba pálido, sereno de una forma que dolía mirar. No parecía dormida. Parecía lejos. Nash sintió que el pecho se le quebraba otra vez.

—Amor —susurró, apenas cruzó el umbral.

No hubo respuesta. Entonces lo sintió en los brazos. El bebé. Su hijo. Una enfermera se lo entregó con cuidado, como si entendiera que ese gesto era sagrado. Nash lo sostuvo con torpeza al principio, con miedo de hacerle daño, pero en cuanto el pequeño se acomodó contra su pecho, algo se alineó dentro de él.

Era real.

El peso tibio. La respiración irregular. El diminuto puño aferrándose a su dedo con una fuerza inesperada. Nash dejó escapar un sollozo ahogado.

—Hola… —dijo, con la voz rota—. Soy papá.

El bebé se movió apenas, frunció el ceño y volvió a dormirse, ajeno al mundo que lo rodeaba. Nash apoyó la frente sobre su cabecita, cerrando los ojos.

—Perdón —susurró— Llegué tarde pero ya no me voy a ir nunca.

Caminó despacio hasta la cama. Miró a Sara. La mujer que había amado incluso cuando no supo cuidarla. La mujer que había sido fuerte cuando él estuvo ausente. La mujer que había llevado una vida dentro de sí mientras él estaba atrapado en la oscuridad.

—Míralo —le dijo, con una ternura cargada de dolor— Es hermoso. Es nuestro.

Las lágrimas cayeron sin resistencia.

—Te prometo algo —continuó— No voy a fallarle como te fallé a ti. No voy a desaparecer. No voy a permitir que nadie vuelva a quitarme lo que amo.

Acomodó al bebé con más cuidado y acercó su rostro al de Sara.

—Y a ti —susurró— A ti te prometo presencia. Incluso si despiertas y me odias. Incluso si no quieres verme. Voy a estar. Porque te amo. Porque siempre te amé. Porque ahora lo sé sin miedo.

El bebé se removió de nuevo, soltando un quejido suave. Nash sonrió entre lágrimas.

—Te voy a enseñar quién fue tu madre —le dijo— Lo valiente que es. Lo mucho que te ama. Lo mucho que luchó por ti.

El silencio de la habitación se volvió espeso, expectante. Entonces ocurrió. Primero fue un cambio casi imperceptible en el monitor.
Luego, un movimiento mínimo en los dedos de Sara. Nash contuvo el aliento.

—¿Sara? —susurró, sin atreverse a tocarla.

Los párpados de ella temblaron levemente, como si lucharan contra un peso invisible. Un suspiro irregular escapó de sus labios.

—Amor —repitió Nash, con la voz quebrada— Estoy acá. No te fuiste sola. Nunca más.

El bebé abrió los ojos apenas, como si también sintiera el cambio, y emitió un sonido débil pero vivo. Sara frunció el ceño.

Sus dedos se cerraron lentamente, buscando algo. Nash acercó su mano de inmediato, dejando que ella lo aferrara.

—Estoy acá —dijo, una y otra vez—. Estamos acá.

Una lágrima rodó por la sien de Sara. Fue pequeña. Pero fue suficiente. El monitor marcó un cambio claro, sostenido. La respiración se volvió más profunda. Más presente. La enfermera entró con rapidez, conteniendo una sonrisa emocionada.

—Está reaccionando —dijo en voz baja— Es una muy buena señal.

Nash no escuchó nada más. Solo miraba a la mujer que amaba, con su hijo en brazos, sintiendo que por primera vez en mucho tiempo el futuro, aunque frágil, aunque incierto, existía. Apoyó la mejilla contra la frente del bebé y luego contra la mano de Sara.

—Volvé —susurró— No porque nos necesites sino porque todavía hay tanto amor esperándote.

Y en ese espacio mínimo entre la vida y el regreso, Nash comprendió algo con una claridad que le atravesó el alma. Algunas promesas no se hacen para asegurar el futuro. Se hacen para sostener la vida cuando todo pende de un hilo.

Y él pensaba cumplir cada una de ellas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.