Julián no pidió permiso, nunca lo hacía cuando algo importaba de verdad.
Mientras Nyra hablaba con Jensen y Kory, delineando posibilidades, rutas, probabilidades de falla, Julián se quedó un paso atrás, observándola, no como guerrera pleyadiana que siempre tenía algún plan o solución para todo, más bien como alguien que estaba cansada de sostener a otros.
Sintió el pulso extraño en el aire primero, un tirón breve, casi imperceptible, el rastro de Lysara rozando el límite del nodo, tanteando.
Nyra también lo sintió, Julián lo supo porque ella tensó la mandíbula.
—Está más cerca —dijo ella, sin alzar la voz.
Jensen giró de inmediato.
—No puede entrar aún.
—No —respondió Nyra—. Pero está buscando un ángulo.
Julián dio un paso adelante.
—Entonces déjamelo a mí.
Todos lo miraron.
—¿Qué? —preguntó Jensen—. Julián, no. Tú no—
—Soy humano —interrumpió—. Justamente por eso.
Nyra frunció el ceño.
—No sabes lo que estás diciendo.
Julián la miró por fin directamente.
—Sí lo sé. Sé que Lysara no espera resistencia humana consciente, sé que tu energía es demasiado visible ahora mismo.
Se acercó un poco más, bajando la voz solo para ella.
—Y sé que si alguien tiene que hacer ruido… no deberías ser tú.
Nyra negó lentamente.
—Eso te puede romper.
Julián sonrió apenas, cansado.
—Ya estoy roto desde que entendí que te puedo perder.
El aire se volvió denso.
—Julián… —empezó Jensen.
—No —dijo él—. Esto no es heroísmo, es estrategia.
Miró a Kory.
—Si yo toco el borde del nodo, si interfiero desde lo humano, Lysara va a mirar hacia mí no podrá evitarlo.
Kory abrió los ojos, entendiendo.
—Eso te convertiría en un señuelo.
—Exacto.
Nyra dio un paso brusco hacia él, tomándolo del brazo.
—No te lo pedí —dijo, con la voz más tensa de lo que quería mostrar.
Julián sostuvo su mirada.
—Lo sé.
Hubo algo distinto ahí, no una confesión, ni siquiera una promesa, fue una elección.
—Si algo sale mal… —dijo ella.
—Entonces me sacas de ahí —respondió—. Confío en ti.
Nyra apretó los dedos con fuerza… y luego lo soltó.
—Eres un idiota —murmuró.
Julián sonrió.
—Siempre.
Kory sintió el nodo reaccionar cuando Julián dio el paso final una vibración irregular, humana, decidida, no poderosa, pero valiente.
Lysara lo sintió de inmediato, el rastro había cambiado de dirección.
—Funcionó… —susurró Kory.
Jensen miró a Julián, serio.
—Si no vuelves—
—Voy a volver —lo interrumpió—. Todavía tengo cosas que decir.
Nyra lo observó mientras se alejaba unos metros, entrando en el límite invisible.
Por primera vez en mucho tiempo, el miedo no la paralizó, la hizo sentir algo peor como la esperanza y eso, en una guerra así… era el riesgo más grande de todos.
Nyra lo sintió antes que nadie, no como una visión, ni como una señal clara, fue un vacío inminente, la certeza absoluta de que, si Julián daba un paso más, algo no regresaría jamás.
—No —susurró.
Julián ya estaba en el borde.
El aire a su alrededor se deformaba, el nodo reaccionando a su decisión humana, valiente y suicida, la energía de Lysara rozaba ese límite, curiosa, hambrienta.
—Julián, vuelve —dijo Nyra, esta vez en voz alta.
Él giró apenas la cabeza, sorprendido de verla tan cerca.
—Nyra… es la única forma.
—No —repitió ella, avanzando—. Es la forma más rápida, no la única.
—Ella me va a seguir a mí —insistió—. Tú lo sabes.
Nyra apretó los puños. Sus ojos brillaron con una luz pleyadiana pura, descontrolada.
—Y yo sé lo que eso te va a costar.
Julián dio ese último paso y Nyra sintió como se rompió algo dentro de ella, tenía la necesidad de hacer algo, ella solo interrumpió.
Extendió ambas manos y se lanzó al centro del vínculo, empujando su propia energía como una ola violenta, antigua, desesperada, no era un movimiento permitido, no era seguro.
El nodo reaccionó con un grito silencioso, Kory cayó de rodillas al sentirlo y Jensen palideció.
—¡Nyra, detente! —gritó—. ¡Si fuerzas el corte…!