Donde Las Estrellas Miran

Capítulo 15

El camino de vuelta al pueblo se abrió frente a ellos con el murmullo del río quedando atrás, esta vez, Jensen no dudó y buscó la mano de Adrián con un gesto tranquilo, casi cotidiano, como si llevara toda la vida haciéndolo. Sus dedos se entrelazaron con naturalidad, pero el nexo respondió igual con un pulso suave, cálido y estable.

Adrián apretó un poco más, confirmando que estaba cómodo con ese tipo de cercanía entre los dos frente a los demás, caminando así desde que salieron del rio.

Julián los miró de reojo y negó con la cabeza, sonriendo al final su mejor amigo decidió ya no esconder sus sentimientos y siguió lo que su corazón le indicaba.

—Miren a estos dos… —murmuró—. Ni lo intentan esconder, me siento tan orgulloso de ellos.

Nyra caminaba unos pasos adelante, un tanto erguida pero atenta a todo lo que pasaba a su alrededor, cada tanto giraba apenas la cabeza para ver a su hermano, con una cara de satisfacción por todo lo que estaba pasando,, ver a su hermano así no le provocaba alarma, sino algo parecido a alivio, posiblemente esperanza para demostrar que no son diferentes a los humanos, en ese momento ella solo podía imaginar de forma muy lejana llegar a tener una relación así con Julián, después de todo, su especie y la de los humanos no eran tan diferente con el tema de sus sentimientos.

Kory iba detrás de ellos en silencio, cerro sus ojos para lograr ver algún tipo de energía sin invadirlo, la luz que vio fue como una gran melodía que ya no necesitaba interpretar, con ese alivio que llego a su cuerpo, supo de inmediato que ya no había tensión psíquica… solo coherencia, energía espiritual de la que te relaja, como cuando estas meditando y escuchas el cuenco tibetano sonar mientras la sala se llena de calidez.

—Es estable toda esta sintonía entre nosotros —dijo al fin—. Me es increíble como los pleyadianos al estar centrados en su energía, hace que el resto que los rodea sientan paz.

Miro el cielo relajando sus hombres y abriendo sus brazos al cielo respondiendo a la energía que llegaba. Ella estudio por muchos años tanto el ocultismo como el tema de las energías, su abuela le enseño desde pequeña a distinguir todo, también gracias a Julián y a las investigaciones de Adrián, aprendió sobre los diferentes tipos de extraterrestres que existían, en ese instante solo se preguntaba si aún quedaban muchos por investigar, o si el universo tiene más sorpresas que desde la Tierra no se logran ver, a lo mejor algún día las descubra gracias a sus poderes psíquicos y escriba sobre ello.

Jensen no respondió a lo que dijo Kary, no encontró una razón para hacerlo, su mente solo pensaba en el chico que estaba a su lado caminando de forma tan segura, sonrió al ver que eran tan parecidos en su forma humana, la misma altura, aunque su cabello era más rubio que el de Adrián y su piel más pálida, o sus ojos… no eran en nada parecidos a los ojos entre café claro y color miel que tenía Adrián, los suyos siempre fueron azules, incluso en su forma pleyadiana. Esta vez pensó en sus padres por un momento, lo mucho que desearía poder verlos y contarles como ha sido su vida en este planeta, lo enamorado que esta de un humano, de seguro su madre lo entendería mejor que su padre, quizás… en algún momento de su existencia pueda llegar a contarles todo lo vivido en este plano terrenal como lo dicen en su hogar.

Adrián sí habló, casi en un susurro, solo para él y sin que se dieran cuenta los demás.

—¿Te sientes distinto?

Jensen lo miró, con esa expresión abierta que antes se permitía tan poco.

—Sí —admitió—. Más liviano, esa sensación de ya no estar dividido entre lo que pienso y lo que debo hacer.

Adrián sonrió, sin decir nada más, tampoco preguntar de más, solo tomo fuerte la mano de Jensen para seguir su camino a casa.

El pueblo comenzó a aparecer entre los árboles, con sus luces tenues, casas conocidas, el sonido lejano de alguien escuchando música como si celebrara algún cumpleaños o junta entre amigos, era el mismo lugar de siempre… y, sin embargo, para ellos todo eso había cambiado hace muchas semanas atrás, estaba todo diferente y esa diferencia era porque esta vez, Jensen entraba sin esconder nada, sus pasos eran con seguridad y confianza en sí mismo.

Al cruzar la primera calle, algunas miradas se posaron en ellos, no murmuraron, pero tampoco hubo comentarios fuera de lugar, o hubo gestos bruscos de curiosidad, seguramente fue sorpresa o una aceptación silenciosa, después de todo, ambos sabían cómo era la gente del pueblo, demasiado chismosa y buenos para cuestionar o juzgar a los demás.

Jensen no soltó la mano de Adrián ni un segundo, estaba totalmente sumergido en su felicidad como para pensar en comentarios ajenos o miradas que le importaban bien poco, solo observo a sus amigos para asegurarse de que estaban cerca de ellos.

Nyra se detuvo un momento y los esperó, era el momento perfecto para usar su humor solo para calmar el ambiente del pueblo que se sentía como si una neblina invisible de energía negativa se acercara a ellos

—Bienvenidos —dijo, abriendo sus brazos mientras hacia una reverencia para que los demás pasaran, como si el pueblo también fuera parte del rito.

Kory y Julián no paraban de reír por semejante ocurrencia de su amiga, Nyra fue don de Julián mientras sonreía, algo muy extraño de ella.

—Chicos, hasta aquí llego yo, estoy totalmente agotada con la caminata y la bañada en el rio, así que me iré a dormir, siento que lo necesito demasiado.




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