Donde Las Estrellas Miran

Capítulo 16

Apenas llegaron a la casa se escuchó claramente una voz que llegó desde el fondo de la casa, antes de que Adrián pudiera seguir observando más a profundidad la casa.

—¿Nyra…? ¿Jensen?

Era una voz serena, adulta, con ese tono que no pregunta desde la duda sino desde la presencia de ellos mismos.

Nyra respondió primero.

—¡Somos nosotros mamá, trajimos a Adrián esta vez para que se quede con nosotros!

Hubo un pequeño silencio mientras se escuchaban unos pasos desde la cocina y una luz del pasillo se encendió por completo.

Apareció primero Elena, con un chal sobre los hombros y el cabello blanco recogido de forma simple, sus ojos se detuvieron en Adrián con una atención suave, casi inmediata, como si no lo estuviera evaluando sino reconociendo.

Detrás de ella, Tomás, más alto, manos grandes, expresión tranquila. No dijo nada al principio, solo miró a Jensen y en esa mirada había algo profundo, antiguo… protector.

Jensen dio un paso al frente, sin soltar la mano de Adrián que apretaba con más fuerza de lo normal.

—Mamá, papá… —dijo—. Necesito contarles algo un poco, quizás, yo pienso que será extraño…

Elena sonrió. No una sonrisa social, una real.

—Así que por lo que veo, por fin decidieron declararse el uno con el otro —dijo despacio—. Adrián ha venido muchas veces a esta casa y todo esto ya no es extraño para nosotros en realidad. – se encogió de hombros.

Adrián parpadeó, sorprendido, sin saber por qué esas palabras le tocaron algo en el pecho.

—Hola, lamento llegar a estas horas… —atinó a decir—. Gracias por recibirme tan tarde.

Tomás se acercó un poco más, le tendió la mano.

—No te preocupes hijo, tengo que agradecerte a ti por cuidar de ellos siempre —dijo simplemente.

Ese “ellos” pesó más de lo que Adrián esperaba, apretó su mano con respeto mientras le sonreía, era extraño sentir todo esto, conocía a los padres de Jensen hace muchos años.

—Hacemos lo que podemos —respondió, sincero.

Elena los observó a los dos juntos, la forma en que Jensen no se separaba de Adrián, la manera en que Adrián se mantenía firme, presente.

—Pasen —dijo finalmente—. Deben estar cansados, el día fue largo, ¿no?

Nyra sonrió de lado mientras iba camino a la cocina.

—Más de lo que parece madre.

Se sentaron en la mesa pequeña de la cocina, Elena sirvió té caliente sin preguntar, como si supiera que eso era lo correcto.

—Jensen nos contó que hoy fue… importante —dijo ella, mientras dejaba una taza frente a Adrián.

Tomás asintió lentamente comprensivo.

—Hace tiempo que esperábamos este día —añadió.

Adrián levantó la vista, confundido.

—¿Esperaban…?

Elena lo miró directo a los ojos mostrando una sonrisa sincera.

—No sabíamos cuándo —dijo—. Pero sabíamos que en algún momento ustedes dos terminarían juntos para que Jensen dejara de sostener todo solo.

Jensen bajó la mirada por la vergüenza al escuchar a su madre decir eso, Nyra apoyó el codo en la mesa, observando todo tranquila.

—Ellos saben más de lo que dicen — Le murmuró ella.

Tomás habló entonces, con voz firme pero cálida mirándolos a todos.

—No todo lo que somos se explica con palabras —dijo—. Pero sí sabemos reconocer cuando algo es verdadero. — miró a Adrián. —Y tú lo eres.

Adrián sintió un nudo en la garganta, escuchar eso hizo que le dieran ganas de llorar, siempre de los dos él fue el que más sentimental se colocaba en situaciones como esta, Jensen por otro lado apretó su mano, sin mirar a nadie más, solo a él.

—Gracias —dijo en voz baja—. Por confiar en mí, en nosotros dos.

Elena extendió la mano y la apoyó sobre la de ambos, uniendo sus dedos sin romper nada.

—Esta casa siempre fue un refugio —dijo—. Y desde hoy… también es tuya, Adrián, siempre lo fue.

El silencio que siguió no fue incómodo, todo se sintió como un hogar.

Adrián sostuvo la taza entre las manos unos segundos más de lo necesario, el vapor le nublaba un poco la vista, o tal vez era otra cosa. Tragó saliva antes de hablar, como si no estuviera seguro de que su voz fuera a salir.

—Yo… —empezó, y luego se detuvo—. Perdón, solo pienso en como ira a reaccionar mi madre con todo esto la verdad…

Elena lo miró con una atención tan suave que no apuraba nada. Tomás tampoco dijo palabra. Nyra se recostó en el respaldo de la silla, dándole espacio para que hablara y Jensen soltó su mano para colocarla en la cintura de Adrián para transmitirle más seguridad.

—Crecí solo con mi mamá —continuó Adrián—. Siempre fuimos nosotros dos, ella hizo todo después de la muerte de mi padre… trabajó, cuidó, sostuvo, con ella jamás me faltó amor o un hogar, pero… —respiró hondo—. De vez en cuando sentía que tenía que ser fuerte antes de tiempo, no darle más peso del que ya llevaba. — Jensen bajó la cabeza un poco, escuchando con toda su atención mientras acariciaba la espalda de Adrián.




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