Donde Las Estrellas Miran

Capitulo 18

El lugar no estaba en ningún mapa, ya que no quería ser encontrado, guiados por la resonancia quebrada que Kory apenas lograba sostener. Cada paso se sentía como caminar contra una corriente invisible, el aire era más denso, el sonido del mundo se apagaba por momentos, como si la realidad misma dudara de seguir funcionando allí.

Era una quebrada antigua, olvidada por el pueblo, rodeada de rocas negras y árboles torcidos por el viento. En el centro, una hondonada donde la tierra parecía respirar lento, irregular.

—Aquí —susurró Kory, llevándose una mano a la sien—. Está aquí… pero no solo.

Nyra se tensó de inmediato.

—Esto es un umbral —dijo—. Parcial e inestable.

Jensen dio un paso adelante y el suelo vibró bajo sus pies, el nexo reaccionó con violencia, como si algo lo reconociera… y lo desafiara al mismo tiempo.

Adrián sintió el tirón en el pecho, no era dolor, era advertencia.

—Jensen… —dijo, tomándole la mano.

—Lo sé —respondió él—. Ella sabe que vine, no hubo necesidad de invocarla, Lysara ya estaba allí, no apareció de golpe, el espacio simplemente… se organizó a su alrededor. Una figura alta de dos metros, delgada estilizada, con un vestido totalmente pegado a su cuerpo de color morado oscuro y negro, era demasiado perfecta para ser humana. Su forma parecía hecha de luz oscura, como un reflejo de estrellas muertas y sus ojos no miraban, medían.

—Han venido juntos —dijo, su voz resonando en todos a la vez—. Qué… decepcionante y hermoso a la vez.

Kory se dobló levemente, como si la presión fuera demasiado fuerte.

—Julián —dijo con esfuerzo—. ¡Déjalo ir!

Lysara inclinó la cabeza.

—Está vivo —respondió—. Más de lo que estaría sin mí.

Y entonces lo vieron, Julián estaba suspendido dentro de un campo de energía irregular, inconsciente, pero respirando. Su rostro estaba pálido, como si soñara algo que no podía terminar de despertar, Adrián dio un paso impulsivo.

—¡Suéltalo!

El suelo se quebró, no literalmente, pero algo cedió. El umbral reaccionó al nexo, y el nexo respondió, se formó una ola de energía que los empujó hacia atrás, Nyra cayó de rodillas, Kory gritó, llevándose las manos a la cabeza.

—¡No así! —gritó Nyra—. ¡Este lugar amplifica todo!

Lysara sonrió.

—Exacto.

Se volvió hacia Jensen.

—Míralo —dijo—. Todo este caos existe porque elegiste mal, tú eras equilibrio, ahora solo eres… fractura.

Jensen avanzó un paso más, ignorando el dolor que ya le recorría el cuerpo, Adrián decidió seguir hablando.

—No te lo voy a entregar —dijo—. Ni ahora. Ni nunca.

—No te lo estoy pidiendo —respondió Lysara—. Te estoy reclamando.

El campo alrededor de Julián se tensó, Adrián sintió cómo el nexo se estiraba peligrosamente, como una cuerda a punto de romperse.

—¡Está usando a Julián como regulador! —gritó Nyra—. Si forcejeamos, lo puede matar.

Kory alzó la vista, los ojos llenos de lágrimas y rabia.

—Entonces quiere que elijamos —dijo—. Él… o Jensen.

Lysara extendió una mano luminosa hacia Adrián.

—Tú eres la variable —susurró—. El humano que no debía importar y sin embargo… vales más de lo que crees.

El aire alrededor de Adrián se cerró, el nexo ardió como nunca antes, no era dolor, era conexión absoluta.

—¡No lo toques! —gruñó Jensen, y por primera vez su voz no sonó humana.

Su forma comenzó a cambiar, destellos pleyadianos recorriendo su piel, pero el umbral se resistió, la transformación quedó a medias, inestable, peligrosa.

Nyra gritó:

—¡Jensen, no! ¡Aquí no!

Lysara observó con fascinación.

—Mírate —dijo—. Dividido, amarrado, tan débil solo por amar a un simple humano.

Adrián dio un paso adelante, ignorando el miedo que le temblaba en las piernas.

—Si lo que quieres es a Jensen —dijo—. Entonces deja a Julián fuera de esto.

Lysara lo miró por primera vez con verdadera atención.

—¿Y tú qué ofreces, humano?

El silencio se volvió insoportable, el nexo palpitó y todos supieron, en ese instante, que lo que Adrián estaba a punto de hacer… podía cambiarlo todo.

Adrián entiende algo antes que todos, no porque se lo expliquen, es que el nexo se lo muestra, Lysara no está ganando por fuerza, está ganando por asimetría, ellos aman, ella no, ellos dudan, ella calcula y Jensen… es el punto de quiebre, Adrián respira hondo y entonces hace lo único que Lysara no puede anticipar…

Adrián no corre hacia Julián, no grita, no suplica, sabe exactamente lo que debe hacer y cuánto puede perder al hacerlo, pero sabe que es la única opción que les queda ahora y si en algún momento pensó que sería mágico conocer un extraterrestre, puede decir que, si lo es, por eso mismo camina hacia Jensen, él no tiene miedo de conectar su alma con la de un pleyadiano, más bien se siente privilegiado.




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