Dónde muere el paraíso, nace la muerte

Capítulo 5: Limpieza y pecado

Desde pequeña, a Astrid le encantaban los deportes de alto riesgo, pero a su Madre no le gustaba para nada imaginar a su hija haciendo deportes con una tasa de mortalidad tan alta, aún peor, haciendo deportes tan poco femeninos. A medida que fue creciendo, Astrid logró hacer la gran cantidad de 24 deportes; atletismo, natación, tenis, ciclismo, gimnasia, esgrima, remo, judo, karate, taekwondo, boxeo, lucha libre, jiu jitsu, muay thai, sambo, aikido, fútbol, básquet, vóley, rugby, hockey sobre césped y sobre hielo, softbol y béisbol. Su agenda era muy ocupada cuando era niña, pero le encantaba y aprendía muy rápido. Ahora de grande haber hecho tantos deportes de lucha y defensa, al ingresar a la academia de policía fue una gran ventaja, ya que la mayoría de sus compañeros eran hombres y si no hubiera hecho tantos deportes le habría ido muy mal. El esposo de Marta, su padrastro, es entrenador profesional de boxeo y preparador físico, por lo que nunca le falta un buen entrenamiento en su tiempo libre.

Al llegar al parque Reeves, Astrid observa con cuidado la escena; el cuerpo era de un joven, aproximadamente de 20 años. El cuerpo presenta una contusión focal profunda en la zona temporal (la sien). El impacto dejó una impronta mecánica clara: una marca doble y hundida que encaja perfectamente con la forma de los ejes.

No hay desorden, solo un cuerpo que colapsó tras un traumatismo craneal fulminante. Alrededor de la herida, la piel está lacerada por la lija. La muerte fue instantánea, sin señales de lucha, dejando solo un rastro de polvillo abrasivo sobre la piel de la víctima.

Astrid anota todo, cada detalle puede llegar a ser importante. Cuando llegó a la escena del crimen, un oficial le entregó el reporte de incidente.

Observa la escena con cautela, esperando encontrar un detalle incriminatorio, una pista. Hasta que algo logra captar su atención. Logra divisar un auto en la calle más cercana a la cancha de básquet, muy llamativo… y familiar. Del vehículo ve salir a una mujer con lentes de sol. No logra identificar quien es la mujer, hasta que se saca los lentes. Esos ojos violeta los reconocería en todos lados, es Cloe. No entiende ¿Por qué está ahí?.

Se aproxima al cordón policial y le empieza a hablar al oficial de custodia. ¿De qué estarán hablando? parece que están acordando algo, el oficial no para de asentir como si estuviera hablando con su Jefe. Cuando terminan de hablar, Cloe se empieza a acercar a Astrid. Cloe se saca los lentes y saluda muy animada.

—Buenos días Astrid.—Pone los lentes en su cabeza para no llevarlos en la mano.

—¿Qué haces aquí?—Cuestionó la presencia de Cloe allí.

—¿Te acuerdas que me dijiste que te debía una por mi auto? Bueno, te la estoy devolviendo. No me gusta quedar debiéndole favores a la gente.

—¿Y cómo sabías que iba a estar aquí?

—Le pregunté a la recepcionista y me dijo que deberías estar aquí.

Astrid no responde, no puede creer que la recepcionista le haya contado eso ¿Le habrá preguntado quien es, para qué necesita saber dónde estaría o algo, o simplemente le respondió sin más? peor aún ¿Qué le habrá dicho al oficial para que la deje pasar? ella no debería estar ahí.

—No deberías estar aquí.

—Tienes razón. No debería, pero si no ¿Cómo te podría devolver el favor?—Dice mientras dibuja una sonrisa pícara en su rostro.

Astrid se frota una mano en su entrecejo. No tiene ganas de pelear. Suspira algo cansada e irritada por el incumplimiento de las normas.

Mira la tabla de skate, estaba al lado del cuerpo, estaba rota, partida al medio. Ella señaló la tabla partida con la punta de su bolígrafo, sin tocarla.—Ese skate no se rompió por el impacto contra el cráneo —dijo Astrid, más para sí misma que para Cloe.—La madera de arce tiene una resistencia de rotura específica. Para partirse así, se necesitó una fuerza de palanca previa. Alguien lo rompió antes, o usó el peso de su cuerpo para quebrarlo después del golpe.

Cloe se inclinó un poco, rompiendo la distancia de seguridad. —¿Y si te dijera que el chico no era el dueño de esa tabla? —soltó Cloe con naturalidad, mirando las ruedas desgastadas—. El tipo de lija es para profesionales, pero sus zapatillas son de running baratas. No tienen el desgaste lateral del roce.

Astrid se tensó. Detestaba que Cloe tuviera razón en un detalle tan obvio que ella casi pasa por alto por culpa de la irritación.

—Además, no es su onda.

—¿Qué quieres decir con que esa no es su onda?

—Míralo, se ve muy afeminado, muy gay.

Astrid observa a Cloe, ella pensó que su respuesta sería algo inteligente o que sea una teoría del por qué no es su onda, algo no tan superficial como “se ve muy afeminado, muy gay”. Por el momento no sirve en nada eso, pero lo mantiene presente en su mente, puede que por ahora no sea relevante, pero tal vez pueda ayudar a descubrir algo, lo que sea, por más mínimo que sea.

Ella observa el parque, no hay nadie y es bastante lógico, es muy temprano y a esta parte del parque suelen ir niños y adolescentes, por lo que deben o estar durmiendo o en clases. No hay posibles testigos. Su compañero, en cuanto llegue, si llega, revisará si las cámaras grabaron algo y le hará algunas preguntas a la seguridad del parque. Mientras que ella se encargará de entrevistar a familiares, amigos y conocidos de la víctima.

Al llegar a la escena Astrid le había preguntado al oficial de custodia si la víctima cargaba con algún objeto, pero solo cargaba con la llave de una casa.

La víctima es Demian Kotch, es el hijo del empresario magnate petrolero Leonardo Kotch, hay rumores de que está metido en cosas de la mafia, contrabando de drogas, armas y personas, pero nunca nadie tiene pruebas de eso.

«Qué rápido empezó a trabajar la nueva Parca» Pensó Cloe. Es sorprendente, no tardó ni un día en empezar.»

Cómo por el momento no había sospechosos, Astrid decidió empezar a hacer preguntas a los conocidos de Demian.



#5467 en Novela romántica
#1889 en Otros

En el texto hay: misterio, romance, ficcion

Editado: 05.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.