Toscana, Italia. 1892
La lluvia caía con fuerza sobre la antigua villa De Santis.
Cuatro carruajes permanecían inmóviles frente a la entrada principal. Ninguno llevaba escudos visibles; aquella noche los apellidos más famosos de Francia e Italia habían llegado sin escoltas, sin sirvientes y sin testigos.
Era un encuentro que jamás debía existir.
Dentro del salón cuatro hombres rodeaban una elegante mesa de nogal de un oscuro café chocolate.
Sobre ella descansaba un contrato, un reloj de bolsillo detenido y una pequeña medalla de oro manchada de sangre.
-Si esto sale a la luz...nuestras familias desaparecerán- dijo uno de ellos con la voz quebrada.
Nadie respondió. El silencio pesaba más que cualquier amenaza.
Finalmente, uno de los hombres tomó la pluma y firmo el documento.
Después lo hizo otro.
Y otro.
El último permanecio inmóvil.
Miro la medalla...miró la sangré.
Y, con una mano temblorosa, escribió su apellido.
En ese instante, un disparo rompió el silencio, una mujer grito desde el jardín.
Luego...
Nada.
Solo lluvia.
Solo oscuridad.
De aquella noche nacieron una deuda imposible de pagar...
Una promesa destinada a romperse...
Y un secreto que perseguirla a cuatro familias durante generaciones.
Veinte años después...
Una joven Francesa llamada Giselle Marie Debussy cruzaría la frontera hacia Italia sin imaginar que cada paso la acercaría a la verdad...