Nunca respondas cuando llamen a tu puerta después de las 3:00 a.m.
Sofía se mudó a un edificio antiguo porque el alquiler era barato. El primer día, la señora del apartamento 306 le dio ese consejo.
—¿Por qué? —preguntó Sofía riendo.
La anciana se quedó seria.
—Porque a esa hora no es un vecino.
Sofía pensó que estaba loca.
Las primeras semanas no ocurrió nada.
Hasta una noche.
3:03 a.m.
Toc. Toc. Toc.
Sofía abrió los ojos.
Alguien estaba golpeando su puerta.
Tres golpes lentos.
Esperó unos segundos.
Toc. Toc. Toc.
Se levantó molesta y caminó hasta la entrada.
—¿Quién es?
Silencio.
Miró por la mirilla.
No había nadie.
Regresó a la cama.
Entonces sonó de nuevo.
Toc. Toc. Toc.
Más fuerte.
Volvió a la puerta.
Miró por la mirilla.
Nada.
Pero esta vez notó algo extraño.
El pasillo estaba vacío... excepto por una sombra oscura en el techo.
Como si alguien estuviera pegado arriba, justo sobre su puerta.
Sofía retrocedió.
El corazón le golpeaba el pecho.
Entonces escuchó una voz.
Su propia voz.
Desde el otro lado de la puerta.
—Sofía... abre.
Se quedó congelada.
—Sofía... soy yo.
Era exactamente su voz.
La misma entonación.
La misma forma de hablar.
La voz siguió:
—Sé que estás mirando.
—Sé que estás sola.
—Abre.
Sofía corrió al dormitorio y se encerró.
Los golpes continuaron durante una hora.
Luego cesaron.
A la mañana siguiente salió de su apartamento.
La anciana del 306 estaba esperándola.
—¿Escuchaste los golpes?
Sofía asintió.
La mujer palideció.
—¿Te habló?
—Sí...
—¿Y abrió la puerta?
—No.
La anciana soltó un suspiro de alivio.
—Entonces no te encontró.
—¿Quién?
La mujer señaló el apartamento del final del pasillo.
El 307.
—Hace diez años vivía una chica ahí. Una noche escuchó que alguien llamaba a su puerta. Abrió.
—¿Y qué pasó?
La anciana tragó saliva.
—A la mañana siguiente seguía dentro de su apartamento.
—¿Entonces?
—También seguía afuera.
Sofía sintió un escalofrío.
—No entiendo.
La anciana la miró fijamente.
—Encontraron dos Sofías.
Una viva.
Y otra parada en el pasillo.
Sonriendo.
Desde entonces, cada noche a las 3:03, algo recorre el edificio buscando una puerta que alguien decida abrir.
Y cuentan que, cuando finalmente entra...
no te mata.
Solo ocupa tu lugar.
Mientras tú te quedas afuera.
Golpeando puertas.
Esperando que alguien te deje entrar.
Toc. Toc. Toc.
😱🚪