(Esta carta no se envía. El inicio del delirio.)
¡Mi querido Mytyu!
Qué bien que por fin regresaste. Se ha hecho tan silenciosa la casa desde que te acostaste. Duermes tan profundamente, mi héroe cansado.
Hoy vino el cartero. Trajo una tontería. Un papel. Pero sé que no es verdad. Lo miré y le dije: "Mi marido está en casa. Está durmiendo". Y se fue.
Traje tu fotografía. La que está en el marco, donde estamos junto al río. Sentí que tu alma gritaba. Tomé el marco y lo rompí por la mitad.
Estás roncando tan dulcemente. Te haré el pastel de semillas de amapola, como pediste. Tu favorito.
Ahora siempre estarás aquí. Nadie nos separará. La guerra ha terminado.
Tuya,
Olesya
Editado: 29.11.2025