EPÍLOGO
Las páginas que no me pertenecen
En este momento de mi vida, con el silencio de la madrugada como único testigo, me asaltan preguntas que me queman por dentro: ¿Valdrá la pena? ¿Tendrá algún valor tanta preocupación, tanta entrega, tanto amor y tanta dedicación? Me pregunto si mis hijas, cuando el tiempo las vuelva adultas y la vida las ponga en sus propios zapatos, lograrán ver y entender el sacrificio de su madre.
A veces me invade un pensamiento inevitable: si yo faltara hoy, ¿qué pasaría con esta casa? ¿Podrá mi esposo ver en mi ausencia todo lo que nunca valoró en mi presencia? ¿Se arrepentirá de lo que no me entregó cuando me tenía a su lado? No pienso en atentar contra mi vida, jamás lo haría; pero no puedo evitar pensar si él podrá dormir por las noches si algún día llega a leer estas líneas. Aunque lo dudo. Él nunca le ha dado importancia a mis proyectos.
Mientras escribo, mi mente viaja más allá de mis cuatro paredes. Pienso en las demás. ¿Cómo se sentirán esas mujeres que no tienen ninguna red de apoyo y enfrentan el mundo como madres solteras? ¿Cómo se sentirán aquellas que ven a un padrastro dar el amor y la dedicación a sus hijos que el propio padre biológico les negó? ¿Qué pensarán esos niños que fueron adoptados por familias de clase media, descubriendo que un hogar real da mucho más amor que cualquier bien material?
Este libro nació como mi balsa de salvación, pero no quiero que termine conmigo. Me gustaría dejar esta última parte abierta. Quiero que cada mujer que tenga este libro en sus manos encuentre aquí una página en blanco: un espacio sagrado donde escribir sus propias vivencias. No necesitas ser escritora para desahogarte; solo necesitas valor para plasmar en algunas líneas lo que llevas callando tanto tiempo. Solo te pido que al terminar de escribir, firmes abajo con tu nombre o un seudónimo. Te prometo que, al soltarlo en el papel, algo de alivio tendrás.
Mi nombre verdadero es Salomé, y esta es mi historia. Ahora, la página que sigue te pertenece a ti. Leo la tuya, y avísame si la integro.