Donde se detiene el miedo

Capitulo 1. Luna Ferrara

Luna es una chica normal, nada en ella destaca especialmente, quizás su pelo a media espalda con descuidados rulos, su flequillo siempre recto o el tono marrón chocolate de sus grandes ojos…nada destacable o eso es lo que siempre se repite.

Mira el reloj con ansia, otra vez va a llegar tarde y eso sería el peor comienzo de día posible, no todos los días vas a la universidad por primera vez, aunque pensándolo bien, en peores se ha visto.

Se despide con un gesto rápido de sus padres que están en la cocina terminando de desayunar, mientras coge un trozo de pan duro, con una mueca de desagrado, se lo lleva a la boca, agarra el bolso y tras asegurarse de que no se deja nada, sale por la puerta.

Son 15 minutos en barco por el canal hasta su destino….. pensándolo bien podría haber cogido el coche, es consciente de que lo hace poco y como siga así perderá práctica, pero no es hora de remordimientos, dentro de lo malo, las vistas de la ciudad son una auténtica fantasía. Luna siente que hoy será un buen día.

20 minutos después, la chica se encuentra frente a un gran edificio, bonito sin duda, con ese toque que le caracteriza a esa ciudad tan especial cuanto menos. La gran universidad IUAV de Venecia, primer año de tres que le esperan estudiando lo que hace escasos meses decidió que sería su futuro.

Cuando volvió de EEUU, se tomó la libertad y la paciencia de mirar los programas que ofrecía la universidad del centro de la ciudad, sus padres estaban convencidos de que seguiría el camino centrado y lógico de su madre, ya que sabían que no quería quedarse con el negocio del padre….pero Luna, una vez mas les sorprendió una cálida mañana de junio, con todo el programa completo de “Progettare e comunicare la moda le arti visive, la multimedialita” (diseñar y comunicar moda, artes visuales y multimedia)

Siempre le había despertado curiosidad ese mundo pero sabía que en su casa no iba a ser de agrado no seguir con lo correcto según sus familiares. Aún así, ese 13 de junio, se armó de valor y les puso encima de la mesa el programa entero, explicó sus razones y decidió que tenía la madurez y la responsabilidad suficiente como para poder tomar ese camino en su vida.

Así fue, casi 4 meses después, Luna se encuentra en la entrada de la maravillosa universidad, preparada para comenzar el primero de tres años de Diseño y moda.

-Estás aquí, llevo llamándote toda la mañana, donde te habías metido?- Luna se gira sorprendida por la voz y se encuentra con la sonriente cara de Mia

-Mia! Hola, perdona llevo una mañana de locos, que tal, nerviosa?- le pregunta la morena a su amiga. Mia y Luna se conocen desde que tienen uso de razón…no recuerdan ni un solo evento de su vida en el que no estuviera presente la otra, siempre agarradas de la mano aunque visto desde fuera hay gente que no termina de entenderlo, son tan diferentes.

Mia es una pelirroja alta de ojos verdes, bastante friki, hippie, amante de los gatos y de las películas de la 1 los domingos por la tarde, este también será su primer día de clase, pero al contrario que Luna, Mia estudia Filosofía, cosa que le apasiona desde que todavía llevaba pañales prácticamente. Sin embargo, pese a ser dos perfiles tan distintos, nunca se han visto la una sin la otra, siempre han pensado que el día más importante de su vida, ahí estarán para cogerse de la mano como siempre han hecho

  • Venga vamos a entrar - Dice Mia mientras agarra la mano de Luna, entrelaza sus dedos y pega un pequeño tirón para que su amiga se mueva del sitio donde parece que se ha quedado plantada.

Luna asiente con la cabeza, aprieta con fuerza la mano de la pelirroja y da un paso hacia delante acompañado de un pequeño suspiro. Una vez dentro del campus, se separan con un abrazo, se desean buen primer día y cada una se dispone a buscar su aula.

La mirada perdida de luna viaja de un lado para otro confusa, buscando algo, hasta que sus ojos se abren del alivio, el baño. Al entrar, se da de bruces contra una chica rubia bajita. La observa con curiosidad mientras la chica se recoloca las gafas que habían caído al suelo con el impacto.

  • OH PERDÓN, se te han roto las gafas? - exclamó asustada luna
  • No no, no te preocupes, están hechas de hierro, soy muy torpe y se me caen muchas veces, está bien - le asegura la rubia entre risas - ¿también es tu primer día aquí? -
  • Si… creo que no se nota apenas como me tiemblan las manos jajajaja - le había caído bien en ese pequeño lapsus de tiempo aquella chica.

La desconocida coge sus cosas del lavabo y abre la puerta casi con el mismo énfasis que antes.

  • Un gusto haberte conocido - grita casi a media voz mientras corre escaleras arriba.

“que chica tan simpática” pensó Luna mientras se mojaba las manos y la nuca con agua bien fresca , miró la hora en su móvil y se dió cuenta de que o se daba prisa o al final después de todo sí que llegaría tarde su primer día como universitaria.





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