Donde se detiene el miedo

Carta de Luna para Eren

Carta de Luna para Eren

Mi amor:

No sé cómo empezar esta carta.

Llevo días sentándome frente a este papel.

Y nada me parece suficiente.

Nada está a la altura de lo que fuiste.

De lo que eres.

Me enseñaste que se podía querer con miedo.

Que el amor no era siempre euforia y fuego,

sino también quietud, respeto, cuidado.

Me enseñaste a hablar sin temblar tanto,

a confiar,

a abrir la puerta sin necesidad de esconder las cicatrices.

Y tú, con las tuyas,

me hiciste sentir que no tenía que salvarte,

solo quedarme.

Y tú hiciste lo mismo por mí.

Te pienso en cada sitio.

En cada canal.

En cada banco del jardín del hospital donde todavía vamos a ver a Mía.

A veces me parece que vas a llegar en moto con ese casco rosa ridículo

que decías que me quedaba bien.

A veces casi te escucho llamarme “chica misteriosa” entre la brisa.

Te fuiste muy pronto.

Te arrancaron del mundo como si no importara.

Pero importas.

Importas en mí. En todos nosotros.

Y aunque me duela la vida cada vez que recuerdo que no voy a volver a mirarte,

te juro que voy a seguir.

Por ti.

Por todo lo que me enseñaste.

Por todo lo que aún tengo que vivir y que tú me ayudaste a empezar a desear.

Gracias por hacerme sentir valiente.

Gracias por enseñarme que amar no es un riesgo:

es el sentido.

Te quise.

Te quiero.

Y te voy a querer, Eren.

En cada historia que viva.

Porque tú eres parte de la mía.

Para siempre.

Luna.




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